Están a veinte kilómetros del centro de El Cairo, en el borde del desierto occidental, y la ciudad ha crecido tanto que hoy se llega a ellas atravesando un barrio con tráfico, semáforos y tiendas. Eso desconcierta a mucha gente. Y luego se cruza la puerta del recinto y aparecen las tres, alineadas sobre la meseta, y deja de importar.
Esta guía explica qué es cada cosa dentro del yacimiento, con qué números reales, y cómo organizar la visita para aprovecharla.

Las tres pirámides
Se levantaron en poco más de un siglo, durante la IV dinastía, por tres faraones de la misma familia: abuelo, hijo y nieto.
| Pirámide | Faraón | Fecha | Altura original | Altura actual | Lado de la base |
| Gran Pirámide | Keops | c. 2560 a.C. | 146,6 m | 138,5 m | 230,3 m |
| Segunda | Kefrén | c. 2520 a.C. | 143,5 m | 136,4 m | 215,3 m |
| Tercera | Micerinos | c. 2490 a.C. | 65 m | 61 m | 102 m |
La Gran Pirámide de Keops
La mayor de las tres y la única de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie. Se construyó con unos 2,3 millones de bloques de caliza de dos toneladas y media de media, aunque las vigas de granito que cubren la Cámara del Rey superan las cincuenta toneladas y algunas se acercan a las ochenta.
Fue el edificio más alto del mundo durante casi cuatro milenios. Los ocho metros que le faltan hoy corresponden al revestimiento de caliza pulida y al piramidión que remataba la cima, perdidos con los siglos. La tienes contada al detalle en la Pirámide de Keops.
La pirámide de Kefrén
La que parece más alta en las fotos, aunque no lo sea: está construida sobre un punto más elevado de la meseta y su ángulo es más pronunciado. Es también la que conserva, en su parte superior, el último resto visible del revestimiento original de caliza de Tura, esa especie de gorro liso que la distingue de lejos.
Su complejo funerario es el mejor conservado del conjunto: la calzada procesional y el templo del valle, construido con bloques de granito de decenas de toneladas encajados sin argamasa, son de lo más impresionante del yacimiento y casi nadie se detiene en ellos.
La pirámide de Micerinos
Bastante más pequeña que las otras dos, algo que suele explicarse por un cambio en las prioridades del reinado más que por falta de medios. Sus dieciséis primeras hiladas iban revestidas de granito rosa de Asuán, y parte de ese revestimiento sigue ahí, sin pulir: se ve perfectamente que quedó a medias.
En el siglo XII, un sultán ayubí intentó desmontarla y sus obreros pasaron ocho meses trabajando antes de abandonar. La brecha que abrieron en la cara norte todavía es visible.
La Gran Esfinge
Setenta y tres metros de largo, veinte de alto, tallada en un único afloramiento de caliza que quedó en la cantera. Se atribuye a Kefrén, mira exactamente al este y su nombre egipcio era Hor-em-ajet, «Horus en el horizonte».
Delante tiene su propio templo, y a un lado el templo del valle de Kefrén. Todo el detalle, en la Gran Esfinge de Guiza.
Lo que casi nadie visita
La meseta no son tres pirámides y una esfinge: es una ciudad funeraria entera, y casi todo el mundo se va sin verla.
- Las pirámides de las reinas. Tres pequeñas junto a Keops y otras tres junto a Micerinos, para esposas y madres reales.
- Los campos de mastabas. Calles enteras de tumbas rectangulares de los altos funcionarios de la corte, ordenadas en cuadrícula al este y al oeste de la Gran Pirámide. Algunas se pueden visitar y conservan relieves excelentes.
- La tumba de Meresanj III. Nieta de Keops. Es la mejor decorada del yacimiento, con estatuas talladas en la roca y escenas de la vida cotidiana en color.
- Las fosas de las barcas. Siete fosas selladas alrededor de la Gran Pirámide. En una de ellas apareció, en 1954, una embarcación de cedro desmontada en más de mil doscientas piezas, hoy expuesta en el Gran Museo Egipcio.
- El poblado de los constructores. Al sureste, con panaderías, cervecerías y dormitorios.
Quiénes las construyeron
No fueron esclavos, y esto no es una teoría: es lo que muestran las excavaciones. En los años ochenta y noventa apareció el poblado de los trabajadores, con panaderías industriales, cervecerías, un hospital de campaña y cementerios con tumbas cuidadas, donde a los obreros muertos en la obra se les enterró con honores a la vista de la pirámide que habían levantado.
Se calcula que trabajaron entre veinte mil y treinta mil personas en turnos rotatorios, muchas de ellas campesinos que acudían durante los meses de la crecida, cuando no se podía cultivar, y que cobraban en raciones de pan y cerveza.
Heródoto habló de cien mil hombres y Diodoro de Sicilia de trescientos sesenta mil, pero son cifras recogidas dos mil años después de los hechos y no encajan con la logística que muestra la arqueología.

Cómo se construyeron
Sigue sin haber una respuesta cerrada, pero hay bastante más consenso del que sugieren los documentales. La hipótesis principal es la de las rampas: una gran rampa exterior para las hiladas bajas y rampas envolventes o internas para las altas, con los bloques arrastrados en trineos sobre superficies humedecidas, algo que reduce muchísimo el rozamiento y que aparece representado en las propias pinturas egipcias.
Dos hallazgos recientes han aclarado mucho la logística. Los papiros de Uadi el-Yarf, publicados en 2013, contienen el diario de un inspector llamado Merer que transportaba la caliza fina desde las canteras de Tura por vía fluvial. Y los estudios geológicos han confirmado la existencia de un brazo del Nilo, hoy desaparecido, que llegaba casi al pie de la meseta y permitía descargar los bloques allí mismo.
Cómo visitarlas
- Ve a primera hora. El recinto abre temprano; las dos primeras horas tienen mejor luz, menos calor y muchos menos autobuses.
- Entrar dentro de una pirámide es opcional. Requiere billete aparte y cupo diario. Las cámaras están vacías, se sube encorvado y hace calor. Si la claustrofobia es un problema, sáltatelo sin remordimientos.
- Si vas a entrar en una, valora Kefrén o Micerinos en lugar de Keops: son bastante más baratas, la experiencia es parecida y hay mucha menos gente.
- No te pierdas el mirador panorámico del sureste, desde donde se ven las tres alineadas, ni el templo del valle de Kefrén, junto a la Esfinge.
- El camello y el caballo se negocian antes, con el precio y la duración cerrados en voz alta, y no se paga hasta el final. Es donde más problemas se dan.
- Lleva agua, sombrero y calzado cerrado. No hay sombra en toda la meseta.
- Las tarifas se revisan a menudo y hay billetes distintos para el recinto, para cada pirámide y para algunas tumbas. Consúltalas poco antes de viajar.
Con qué combinarlo
El Gran Museo Egipcio está a pocos minutos y reúne el ajuar completo de Tutankamón: es la combinación natural para un día entero en Guiza. Y a media hora al sur, Sacara y Dahshur permiten ver cómo se llegó, por ensayo y error, a la forma de estas tres pirámides.
El espectáculo de luz y sonido se ve por la noche desde una grada frente a la Esfinge; comprueba antes en qué idioma es la sesión del día.
Por qué siguen impresionando
Porque los números no ayudan a imaginarlas. Dos millones y medio de bloques no significa nada hasta que estás al pie de la cara norte y compruebas que la primera hilada te llega por encima de la cabeza, y que encima hay doscientas más.
Y porque llevan ahí cuarenta y cinco siglos. Cuando Cleopatra nació, la Gran Pirámide ya era más antigua para ella de lo que Cleopatra lo es para nosotros.

