El Cairo no es una ciudad, son tres superpuestas, y entenderlo antes de llegar cambia por completo cómo se organiza la visita. Está la ciudad faraónica, que en realidad está fuera, en la meseta de Guiza y en Sacara. Está la ciudad medieval islámica, un kilómetro cuadrado de mezquitas, madrasas y palacios entre los siglos IX y XIX. Y está la ciudad copta, más antigua todavía, agazapada dentro de una fortaleza romana.
Intentar mezclarlas en un mismo día es el error clásico: acabas cruzando la ciudad tres veces y perdiendo la mitad de la jornada en el tráfico. Esta guía las separa y te dice qué hay en cada una.

Guiza: las pirámides y el nuevo museo
La meseta de Guiza
A unos veinte kilómetros del centro, en la orilla occidental. Están las tres grandes pirámides —Keops, Kefrén y Micerinos—, las pirámides menores de las reinas, la Gran Esfinge con sus setenta y tres metros de largo, y el templo del valle de Kefrén, que es donde mejor se ve la sillería de granito de la IV dinastía.
Entrar dentro de la Pirámide de Keops requiere un billete aparte, con cupo diario. No es imprescindible —las cámaras están vacías— y no conviene si tienes claustrofobia. Reserva en cambio un rato para el mirador panorámico del sureste, desde donde se ven las tres alineadas.
El Gran Museo Egipcio
A un paso de la meseta, y hoy la razón principal para pasar el día entero en Guiza. Es el mayor museo del mundo dedicado a una sola civilización y reúne por primera vez el ajuar completo de Tutankamón: las más de cinco mil piezas que Carter sacó de la tumba, expuestas juntas.
La escalinata monumental, con estatuas colosales escalonadas y el ventanal del fondo abierto hacia las pirámides, es de las mejores puestas en escena museísticas que existen. En el atrio te recibe el coloso de Ramsés II que durante décadas estuvo en la plaza de la estación de El Cairo.
Calcula media jornada, mínimo. Se puede combinar con la meseta en un día largo, aunque va justo.
Los otros dos museos
El Museo Egipcio de Tahrir
El edificio rosa de 1902, en pleno centro. Ya no tiene ni a Tutankamón ni las momias reales, que se trasladaron, pero conserva la paleta de Narmer, el Kefrén de diorita, Rahotep y Nofret, la sala de Amarna, el tesoro de Tanis y los retratos de El Fayum. Sigue mereciendo mucho la pena, y tiene un aire de gabinete antiguo que el museo nuevo no puede reproducir. Lo cuentas todo en nuestro artículo sobre el Museo Egipcio.
El Museo Nacional de la Civilización Egipcia
En Fustat, junto al lago de Ain el-Sira. Aquí están las momias reales, en una sala subterránea diseñada como una necrópolis, con luz tenue y silencio: veintidós faraones, entre ellos Ramsés II, Seti I y Hatshepsut. Es una visita corta y muy intensa, distinta de todo lo demás.
El Cairo islámico
Esta es la parte que más sorprende a quien viene solo por las pirámides. El Cairo medieval conserva la mayor concentración de arquitectura islámica del mundo, y está vivo: son barrios habitados, con talleres, mercados y gente.

La Ciudadela
Saladino la mandó construir entre 1176 y 1183 sobre un espolón de la colina de Muqattam, y desde ella se gobernó Egipto durante setecientos años. Dentro está la mezquita de Muhammad Ali, de mediados del siglo XIX, con su cúpula otomana y sus dos minaretes finísimos de más de ochenta metros; se la conoce como mezquita de Alabastro por el revestimiento del patio.
La terraza exterior es el mejor mirador de El Cairo: se ve la ciudad entera y, en los días claros, las pirámides al fondo. Dentro del recinto hay además varios museos militares y de carruajes, incluidos en la entrada.
Sultán Hassan y Al-Rifai
Al pie de la Ciudadela, enfrentadas en la misma plaza. La mezquita-madrasa del sultán Hassan, de mediados del siglo XIV, es la obra maestra de la arquitectura mameluca: un patio con cuatro iwanes colosales y una escala que aplasta. Al-Rifai, justo enfrente, es de principios del siglo XX y se construyó imitando el estilo mameluco; dentro están enterrados varios miembros de la familia real egipcia y el último sah de Irán.
Ibn Tulun
Un poco apartada, en Sayyida Zeinab, y por eso casi vacía. Se levantó entre 876 y 879 y es la mezquita más antigua de El Cairo que conserva su forma original —la de Amr ibn al-As, de 642, es anterior como fundación pero se ha reconstruido entera—. Su patio inmenso y desnudo, con arcadas de ladrillo y un minarete de escalera helicoidal exterior, no se parece a nada más en la ciudad. Nuestra guía de la mezquita de Ibn Tulun lo detalla.
Al-Azhar y la calle Al-Muizz
La mezquita de Al-Azhar, fundada en el año 970, es el centro religioso y académico del islam suní y se puede visitar por dentro sin pagar nada. Enfrente arranca Jan el-Jalili, el bazar, y a un par de calles empieza Al-Muizz.
La calle Al-Muizz es peatonal y concentra fachadas monumentales de casi mil años seguidos: el complejo de Qalawun, con su hospital, madrasa y mausoleo de 1284; el sabil-kuttab de Katjuda; la casa de Suhaymi; Bab Zuweila, la puerta medieval a la que se puede subir. De noche está iluminada y es uno de los mejores paseos de la ciudad.
En un callejón junto a Al-Azhar está Wekalet El Ghouri, una caravanera del siglo XVI donde varias noches por semana hay espectáculo gratuito de danza Tanoura.
El Cairo copto
En el barrio de Mari Girgis, dentro del recinto de la antigua fortaleza romana de Babilonia, se concentra en pocos metros la herencia cristiana de Egipto. Se llega en metro directamente.
La Iglesia Colgante debe su nombre a que se construyó sobre dos torres de la puerta romana, de modo que la nave queda suspendida; parte del suelo es de cristal para verlo. Muy cerca están la iglesia de Abu Serga, con la cripta donde la tradición sitúa el refugio de la Sagrada Familia, la sinagoga de Ben Ezra, donde apareció la Gueniza de El Cairo, y el Museo Copto.
Es una visita tranquila, de dos horas, y encaja bien con el Museo de la Civilización, que está cerca.
A las afueras: Sacara, Dahshur y Menfis
A media hora al sur de Guiza está Sacara, con la pirámide escalonada de Zoser, el primer gran edificio de piedra de la historia, obra de Imhotep hacia el 2650 a.C. Ahí mismo están el Serapeum, las galerías subterráneas donde se enterraban los toros Apis en sarcófagos de granito de setenta toneladas, y varias mastabas con relieves de una viveza extraordinaria.
Un poco más al sur, Dahshur reúne las dos pirámides de Seneferu: la Acodada, que cambia de ángulo a media altura, y la Roja, la primera pirámide de caras lisas que se completó. Se entra en ellas casi sin colas.
Y en Menfis, la primera capital del Egipto unificado, queda un museo al aire libre con un coloso tumbado de Ramsés II de diez metros y una esfinge de alabastro.
La ciudad moderna

- Parque Al-Azhar. Construido sobre quinientos años de escombros y abierto en 2005. La mejor vista del Cairo islámico al atardecer, con restaurantes en lo alto.
- Zamalek. La mitad norte de la isla de Gezira: calles arboladas, galerías, librerías y restaurantes. Ahí están el Museo de Arte Moderno, el Museo de Cerámica Islámica en el palacio del príncipe Amr Ibrahim y el museo del escultor Mahmud Mujtar.
- La Torre de El Cairo. Ciento ochenta y siete metros, de 1961, con mirador giratorio.
- Downtown. El centro decimonónico, con sus fachadas belle époque, sus cafés antiguos y la plaza Tahrir.
- Palacio de Manial. En la isla de Roda, un capricho de un príncipe de la familia real que mezcla estilos otomano, andalusí y persa en un jardín botánico. Muy poco visitado.
- Palacio del Barón Empain. En Heliópolis, una réplica de un templo hindú de Camboya construida por el belga que fundó el barrio. Restaurado y abierto al público.
Cuántos días hacen falta
| 2 días | Guiza y el Gran Museo Egipcio; Ciudadela, Al-Muizz y Jan el-Jalili |
| 3 días | Los anteriores más Sacara, Dahshur y Menfis |
| 4 días | Añade el Cairo copto, el Museo de la Civilización y el Museo Egipcio de Tahrir |
| 5 días | Añade Alejandría en excursión de un día, o el Fayum |
Cómo organizarse
- Agrupa por zonas. Guiza un día, Cairo islámico otro, Cairo copto y Fustat otro. Cruzar la ciudad cuesta entre cuarenta minutos y hora y media.
- Sal temprano. Los yacimientos abren sobre las ocho y las dos primeras horas son las mejores en luz, temperatura y ausencia de autobuses.
- Uber y Careem funcionan bien y evitan la negociación con los taxis. El metro es rapidísimo pero cubre pocos puntos turísticos: sirve para el Cairo copto y para el centro.
- Las entradas se revisan a menudo. Consulta las tarifas actualizadas poco antes de viajar en lugar de fiarte de cifras publicadas hace tiempo.
- Viernes por la mañana las mezquitas están cerradas al visitante por la oración. Planifica ese día para los museos o para Guiza.
- De octubre a abril el clima acompaña. En julio y agosto conviene reorganizarlo todo alrededor del calor.
Para terminar
El Cairo abruma los dos primeros días y engancha a partir del tercero. Es ruidoso, denso y agotador, y a la vez guarda cinco mil años de historia dentro del mismo radio de veinte kilómetros, algo que no ocurre en ninguna otra ciudad del mundo.
Si prefieres no pelearte con el tráfico ni con las taquillas, en actividades en Egipto tienes nuestras excursiones por la ciudad con guía en español, y en qué ver en Egipto, el resto del país.

