Vista interior de la Mezquita Ibn Tulun en El Cairo, resaltando su impresionante arquitectura.

Descubre la Mezquita Ibn Tulun en El Cairo

Hay un momento, al cruzar la puerta de Ibn Tulun, en que el ruido de El Cairo desaparece de golpe. Delante se abre un patio inmenso y vacío, de más de noventa metros de lado, con un pabellón en el centro y arcadas de ladrillo alrededor. No hay mármoles, ni oro, ni lámparas. Solo espacio, luz y ladrillo enlucido.

Es la mezquita más antigua de El Cairo que conserva su forma original, la más grande de la ciudad por superficie y, para mucha gente que la visita, la más bonita precisamente por su desnudez.

Vista exterior de la mezquita de Ibn Tulun, en El Cairo

Quién fue Ibn Tulun

Ahmad ibn Tulun era hijo de un esclavo turco de la corte abasí y llegó a Egipto en 868 como lugarteniente del gobernador. En pocos años había tomado el control del país, había dejado de enviar los impuestos a Bagdad y había fundado, de hecho, la primera dinastía independiente del Egipto islámico.

Como todo gobernante nuevo, construyó una capital: al-Qatai, al noreste de Fustat, con su palacio, su hipódromo, sus jardines y su mezquita mayor. De aquella ciudad entera no queda absolutamente nada, salvo esta mezquita. Los abasíes la arrasaron en 905 cuando recuperaron Egipto, y solo respetaron el edificio religioso.

Ibn Tulun se había criado en Samarra, la capital abasí de Irak, y eso explica el aspecto del edificio: no se parece a nada de El Cairo porque no es egipcio, es iraquí.

Qué tiene de especial

Construcción 876 – 879
Promotor Ahmad ibn Tulun
Superficie Unos 26.300 metros cuadrados con los patios exteriores
Material Ladrillo cocido revestido de estuco, poco habitual en Egipto
Minarete Unos 40 metros, con escalera exterior en espiral
Ventanas de estuco 128, y no hay dos con el mismo dibujo
Dónde Barrio de Sayeda Zeinab, a unos dos kilómetros de la Ciudadela

Los arcos apuntados

Este es el detalle que hace saltar a los historiadores de la arquitectura. Las arcadas del patio no son de medio punto: son apuntadas, con la punta ligeramente elevada. Se construyeron en el año 879, unos trescientos años antes de que el arco apuntado apareciera en las catedrales góticas europeas.

El minarete de la escalera exterior

Es único en Egipto. La escalera sube por fuera, en espiral, dando la vuelta al fuste hasta la plataforma superior, exactamente como la Malwiya de Samarra que Ibn Tulun conocía de su juventud.

La leyenda cairota, muy repetida por los guías, cuenta que Ibn Tulun estaba enrollando distraídamente una tira de pergamino durante una reunión y, al verse observado, dijo que estaba diseñando el minarete. El que se ve hoy, en cualquier caso, no es el original: lo reconstruyó el sultán mameluco Lajin en 1296, durante la gran restauración que también añadió la fuente central del patio.

Si está abierto, se puede subir. Las vistas desde arriba, con el patio abajo y la Ciudadela al fondo, son de las mejores de El Cairo.

El friso de madera

Bajo el techo, recorriendo todo el perímetro interior, hay una banda continua de madera de sicomoro tallada con inscripciones coránicas. Se calcula que llegó a contener alrededor de una quinta parte del Corán, lo que la convertiría en la inscripción de este tipo más larga que se conserva.

Las ventanas

Ciento veintiocho celosías de estuco calado en la parte alta de los muros, con motivos geométricos y vegetales entrelazados, y ninguna repetida. Filtran la luz y ventilan el edificio, y son lo que hay que mirar cuando el sol da de lleno.

El patio y las arcadas de la mezquita de Ibn Tulun

La colina de Yashkur

La mezquita se levantó sobre un pequeño promontorio rocoso llamado Yabal Yashkur, y la tradición popular acumuló allí toda clase de historias: que fue donde encalló el arca de Noé, que fue donde Moisés habló con Dios, que Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo en ese punto.

Nada de eso tiene base histórica, pero explica por qué el lugar se consideraba sagrado antes de que Ibn Tulun construyera aquí y por qué eligió precisamente este sitio.

El museo Gayer-Anderson

Pegado al muro sur de la mezquita, y muchos visitantes se lo pierden. Son dos casas de los siglos XVI y XVII unidas entre sí, que en los años treinta ocupó un oficial médico británico, John Gayer-Anderson, con permiso del gobierno egipcio y a condición de que a su muerte todo pasara al Estado.

Las llenó de mobiliario, alfombras, cerámica y objetos otomanos y las dejó intactas: es la única casa cairota tradicional que se puede visitar completamente amueblada. Tiene salón de recepción con fuente, celosías de mashrabiya, cuartos de invitados, un harén con balcón para observar sin ser vista y una azotea con vistas al minarete de al lado.

Como curiosidad: aquí se rodó parte de La espía que me amó, la película de James Bond de 1977.

Cómo visitarla

  • No hay colas. Es de las grandes mezquitas de El Cairo menos visitadas, y suele estar prácticamente vacía. Esa es buena parte de su encanto.
  • Descálzate antes de pisar la zona de oración y viste con hombros y rodillas cubiertos; pañuelo para las mujeres.
  • Evita el mediodía del viernes.
  • Pregunta por el minarete. El acceso no siempre está abierto y depende del día.
  • Combínala con el Gayer-Anderson, que está al lado y se ve en cuarenta minutos.
  • Calcula hora y media para las dos cosas.
  • Ropa clara y sombrero: el patio es enorme y no tiene ni un metro de sombra.

Qué hay cerca

Estás en Sayeda Zeinab, un barrio popular sin nada de turístico, y eso también forma parte de la visita. A unos veinte minutos andando, o cinco en taxi, tienes la Ciudadela de Saladino con la mezquita de Muhammad Ali, y en el camino la mezquita del sultán Hassan.

Las tres juntas cuentan cuatro siglos de arquitectura muy distinta, y son el recorrido natural de una mañana. Lo tienes ordenado en El Cairo islámico.

Por qué merece la pena

Porque no se parece a ninguna otra. La mayoría de las mezquitas de El Cairo impresionan por la decoración; Ibn Tulun impresiona por lo contrario: por un patio inmenso y vacío, arcadas de ladrillo sin adornos y silencio absoluto en medio de una de las ciudades más ruidosas del mundo.

Es también lo único que queda en pie de una capital entera, y lleva ahí desde el año 879. Está incluida en nuestras rutas por el Cairo islámico, con guía en español, dentro de las actividades en Egipto.

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