Turista con vestido rojo frente a la pirámide de Zoser al atardecer.

Descubre las mejores Actividades en Egipto

Se puede viajar a Egipto y no hacer otra cosa que ver templos. Mucha gente lo hace y vuelve encantada. Pero el país da para bastante más: aquí se bucea entre los mejores arrecifes del planeta, se duerme en un desierto de creta blanca, se sobrevuela una necrópolis en globo y se sube una montaña de noche para ver amanecer.

Esta guía reúne lo que se puede hacer, ordenado por tipo de plan y no por ciudad, para que sea más fácil montar un viaje que no sea solo monumentos.

Pareja visitando las tres pirámides de Guiza

Lo imprescindible

El globo al amanecer en Luxor

La actividad que más gente menciona al recordar el viaje. Se despega hacia las cinco de la mañana desde la orilla oeste y se sobrevuela la necrópolis tebana mientras sale el sol: los templos, los campos de caña, el Nilo y el desierto, todo teñido de rosa. Dura unos cuarenta y cinco minutos.

Solo se vuela en Luxor. No existe esa actividad sobre las pirámides, por mucho que se anuncie.

El crucero por el Nilo

Tres o cuatro noches navegando entre Luxor y Asuán, con los templos junto al amarre y las horas de en medio en cubierta. Deshaces la maleta una vez y el paisaje va cambiando solo. Tienes las opciones y lo que conviene comprobar antes de reservar en cruceros por el Nilo.

La alternativa más tranquila es la dahabiya, un velero de seis a doce camarotes que navega a vela, más lento y con muchísima menos gente.

Una faluca al atardecer en Asuán

Barata, silenciosa y de las mejores cosas que se pueden hacer en Egipto. Barcas de vela sin motor que navegan entre las islas de granito mientras el sol cae detrás de las dunas. Se contrata en la corniche cerrando el precio antes de subir.

Espectáculos de luz y sonido

Existen desde los años sesenta y han cambiado poco, lo cual forma parte de su encanto. Se ilumina el monumento por partes mientras una voz grave narra su historia. Hay cuatro:

  • Guiza. Desde una grada frente a la Esfinge, con las tres pirámides detrás.
  • Karnak. El mejor: no te sientas, caminas por dentro del templo de sala en sala mientras cambia la iluminación, hasta una grada junto al lago sagrado.
  • Filé. Con travesía en barca de noche hasta la isla y recorrido a pie por el templo iluminado.
  • Abu Simbel. Proyección sobre la fachada de los colosos.

Cada sesión se narra en un idioma distinto y el español no está todos los días. Confírmalo antes de ir.

El mar Rojo

Es la otra mitad de Egipto, y la que muchos viajeros culturales se pierden. Los arrecifes del mar Rojo están entre los mejores del planeta: visibilidad altísima, agua templada todo el año y una densidad de coral y de fauna difícil de igualar.

  • Ras Mohammed, en la punta del Sinaí, parque nacional y probablemente el mejor sitio de buceo accesible del país.
  • El estrecho de Tirán, con cuatro arrecifes en fila y corrientes que atraen a los peces grandes.
  • El Blue Hole de Dahab, famoso y espectacular en superficie; el arco profundo es solo para técnicos y ha costado muchas vidas.
  • Elphinstone, frente a Marsa Alam, con tiburones oceánicos de puntas blancas.
  • El pecio del Thistlegorm, un carguero británico hundido en 1941 con motos, camiones y locomotoras todavía en las bodegas. Es una de las inmersiones en pecio más célebres del mundo.
  • Abu Dabbab y Marsa Mubarak, donde se puede nadar con tortugas verdes y, con suerte, ver dugongos.

Si no buceas, el esnórquel desde la orilla en muchos hoteles ya da acceso a arrecife vivo. Y en Dahab, El Gouna y Ras Sudr hay escuelas de kitesurf con viento constante.

El desierto

Crucero por el Nilo entre Luxor y Asuán

El Desierto Blanco

A unas cinco horas de El Cairo, pasando por el oasis de Bahariya. Formaciones de creta blanca esculpidas por el viento con formas de setas, torres y animales, sobre una llanura clara que parece nieve. Se acampa entre ellas, se cena junto al fuego y se duerme al raso.

Sin una sola luz artificial en cientos de kilómetros, el cielo nocturno que se ve allí no se parece a nada. Es una excursión de dos días con operador local.

Siwa

El oasis más remoto y más distinto, junto a la frontera libia. Conserva lengua bereber, arquitectura de barro y sal, palmerales, lagos salados donde se flota sin esfuerzo y el oráculo de Amón que consultó Alejandro Magno. Está a diez horas de El Cairo y no se improvisa.

Quad, camello y sandboard

En los alrededores de Guiza, de Hurgada y del Sinaí. El paseo en camello por la meseta de Guiza al amanecer, antes de que abran las taquillas, es de las mejores fotos que se pueden hacer en Egipto.

El Sinaí

El monte Sinaí y el monte de Moisés son el mismo lugar: el Yebel Musa, la montaña donde la tradición sitúa la entrega de las Tablas de la Ley. No tiene nada de faraónico; es un sitio bíblico, venerado por judíos, cristianos y musulmanes.

Se sube de noche, hacia las dos de la madrugada, en unas tres horas, para llegar a la cima al amanecer. Al pie está el monasterio de Santa Catalina, fundado en el siglo VI y en funcionamiento ininterrumpido desde entonces, con una biblioteca de manuscritos solo comparable a la del Vaticano y la zarza ardiente en su patio.

Hace frío arriba incluso en verano. Lleva ropa de abrigo y linterna.

Cultura y ciudad

  • Rutas gastronómicas por El Cairo: koshari, ful, ta’ameya y postres, con parada en El Fishawy. Lo tienes en qué comer en Egipto.
  • La danza Tanoura en Wekalet El Ghouri, varias noches por semana y con entrada gratuita.
  • El bazar de Jan el-Jalili, mejor de noche.
  • La calle Al-Muizz iluminada, peatonal y gratis, y el parque Al-Azhar al atardecer.
  • Talleres de artesanía: cristal soplado, taracea de nácar y alfombras en los talleres de la carretera de Sacara.
  • Un crucero con cena por el tramo urbano del Nilo, con música en vivo y danza del vientre.

Menos conocido

  • Un crucero por el lago Nasser, entre la presa y Abu Simbel, parando en los templos nubios trasladados que casi nadie visita.
  • Pesca deportiva en el lago Nasser, famoso por la perca del Nilo.
  • Observación de aves en Wadi el-Rayan y en el Fayum, en plena ruta migratoria entre Europa y África.
  • El Wadi el-Hitan, el «valle de las ballenas», Patrimonio Mundial por sus esqueletos fósiles de cetáceos de hace cuarenta millones de años, en pleno desierto.
  • Dormir en un pueblo nubio de Asuán, en una casa de huéspedes familiar.
  • El Cairo copto y el Museo de la Civilización, con las momias reales, en la misma media jornada.

Cómo montar el viaje

La combinación que mejor funciona alterna esfuerzo y descanso: dos o tres días de El Cairo y Guiza, vuelo a Luxor, crucero hasta Asuán con la excursión a Abu Simbel, y unos días finales de mar Rojo. Diez u once noches en total.

Un par de recomendaciones prácticas. Reserva el globo, el crucero y las salidas al desierto con antelación, porque se llenan. Y deja al menos una tarde sin nada previsto en cada ciudad: en Egipto, los mejores momentos suelen ser los que no estaban en el programa.

Puedes ver nuestras excursiones y circuitos, todos con guía en español, en paquetes de viaje a Egipto, y planificar las fechas con la mejor época para viajar a Egipto.

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