Egipto cabe en una línea: mil kilómetros de valle a lo largo del Nilo, más un delta, dos costas y un desierto enorme a los lados. Casi todo lo que vas a querer ver está en esa franja verde, y eso hace que el país sea sorprendentemente fácil de recorrer si se ordena bien.
Esta guía repasa lo imprescindible zona por zona, de norte a sur, y termina con itinerarios según los días de que dispongas.

El Cairo y Guiza
Las pirámides y la Esfinge
Las tres pirámides de Guiza son lo único que queda en pie de las siete maravillas del mundo antiguo. La mayor, la Pirámide de Keops, se levantó hacia el 2560 a.C. y fue el edificio más alto del planeta durante casi cuatro milenios. A su lado, la Gran Esfinge, setenta y tres metros de león con cara de faraón tallados en un afloramiento de roca.
Ve a primera hora. La meseta abre temprano, la luz es mejor y a media mañana llegan los autobuses.
El Gran Museo Egipcio
A pocos minutos de la meseta, el museo más grande del mundo dedicado a una sola civilización. Aquí está, por primera vez reunido y expuesto entero, el ajuar completo de Tutankamón: más de cinco mil objetos. La escalinata monumental, con el ventanal abierto hacia las pirámides al fondo, es una puesta en escena difícil de olvidar. Necesita media jornada larga.
El Cairo islámico
La mayor concentración de arquitectura medieval islámica del mundo, y la parte de la ciudad que más sorprende a quien venía solo por las pirámides. La Ciudadela de Saladino con la mezquita de Muhammad Ali, la mezquita de Ibn Tulun, la de Al-Azhar, la calle Al-Muizz iluminada de noche y el bazar de Jan el-Jalili.
El Cairo copto y los museos del centro
Dentro de una fortaleza romana se concentran la Iglesia Colgante, la iglesia de Abu Serga y la sinagoga de Ben Ezra. Y en el centro, el Museo Egipcio de la plaza Tahrir, con la paleta de Narmer y el tesoro de Tanis, y el Museo de la Civilización, donde están las momias reales desde 2021.
Todo el detalle, en nuestra guía de qué ver en El Cairo.
Sacara, Dahshur y Menfis
Media hora al sur de Guiza y muchísimo menos concurrido. En Sacara está la pirámide escalonada de Zoser, el primer gran edificio de piedra de la historia, y el Serapeum con sus sarcófagos de granito para los toros Apis.
En Dahshur, las dos pirámides de Seneferu —la Acodada y la Roja— muestran cómo se llegó por ensayo y error a la forma que triunfaría en Guiza; se entra en ellas casi sin cola. Y en Menfis, primera capital del país unificado, queda un coloso tumbado de Ramsés II.
Luxor

La antigua Tebas, capital de Egipto en el Imperio Nuevo, concentra en pocos kilómetros más monumentos que ningún otro sitio del país. Se organiza en dos orillas.
La orilla este
El templo de Karnak, el mayor complejo religioso construido jamás: sucesivos faraones lo ampliaron durante dos mil años. Su sala hipóstila tiene ciento treinta y cuatro columnas, y las doce centrales alcanzan los veintiún metros. El templo de Luxor, a tres kilómetros y unido a Karnak por la avenida de las Esfinges, se visita mejor de noche, iluminado. Y el Museo de Luxor, pequeño, moderno y estupendo.
La orilla oeste
La ciudad de los muertos. El Valle de los Reyes, con más de sesenta tumbas excavadas en la roca y pintadas de arriba abajo, entre ellas la de Tutankamón, la única que apareció prácticamente intacta. El templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari, con sus terrazas encajadas en el acantilado. Los Colosos de Memnón, Medinet Habu y el Valle de las Reinas.
Y al amanecer, el globo aerostático sobre la necrópolis: una de las experiencias que más gente recuerda del viaje entero. Lo tienes todo en qué ver en Luxor.
El crucero por el Nilo
Entre Luxor y Asuán, tres o cuatro noches navegando. No es un traslado: es la mejor manera de ver el Alto Egipto, porque los templos están junto al amarre y entre uno y otro se pasan las horas en cubierta viendo pasar el valle.
Por el camino se paran en Edfu, el templo mejor conservado de Egipto, dedicado a Horus, y en Kom Ombo, un templo doble a orillas del río con su museo de cocodrilos momificados. Los detalles y las opiniones, en cruceros por el Nilo.
Asuán

La ciudad más tranquila y probablemente la más bonita del país, en la primera catarata, donde el Nilo se llena de islas y de rocas de granito. Aquí el ritmo baja.
- El templo de Filé. Dedicado a Isis, desmontado y trasladado piedra a piedra a una isla vecina para salvarlo del embalse. Se llega en barca.
- La Presa Alta. La obra que cambió el país y creó el lago Nasser, uno de los mayores lagos artificiales del mundo.
- El obelisco inacabado. Cuarenta y dos metros de granito todavía unidos a la cantera, abandonados al agrietarse. Explica cómo se tallaban.
- La isla Elefantina y las tumbas de los nobles de Qubbet el-Hawa, en la colina de enfrente.
- El Museo Nubio, y una tarde en un poblado nubio de la orilla oeste, con sus casas azules y ocres.
- Una faluca al atardecer. Barata, silenciosa e inolvidable.
Más opciones en qué ver en Asuán.
Abu Simbel
Trescientos kilómetros al sur de Asuán, casi en la frontera con Sudán. Dos templos excavados en la roca por Ramsés II en el siglo XIII a.C.: el mayor, con cuatro colosos sentados de veinte metros en la fachada, y el menor, dedicado a su esposa Nefertari, con seis figuras de pie.
Entre 1964 y 1968 se cortaron en bloques y se trasladaron sesenta y cinco metros más arriba para salvarlos del lago Nasser, en la mayor operación de rescate arqueológico de la historia. Dos veces al año, el 22 de febrero y el 22 de octubre, el sol del amanecer atraviesa los sesenta metros del corredor e ilumina el fondo del santuario. Todo, en nuestra guía del templo de Abu Simbel.
Alejandría
La otra cara de Egipto: mediterránea, griega y romana en lugar de faraónica. Fundada por Alejandro Magno, capital de los Ptolomeos y de Cleopatra, y sede de la biblioteca más famosa de la Antigüedad.
De aquello queda poco en pie, pero merece el día: las catacumbas de Kom el-Shoqafa, el anfiteatro romano, la columna de Pompeyo, la ciudadela de Qaitbay levantada sobre los cimientos del Faro, y la Biblioteca Alejandrina moderna. Todo, en qué ver en Alejandría.
El mar Rojo
La otra razón por la que se viaja a Egipto, y no tiene nada que ver con la anterior. Los arrecifes del mar Rojo están entre los mejores del planeta para bucear y hacer snorkel, con visibilidad altísima y agua templada todo el año.
Hurgada, El Gouna y Marsa Alam en la costa continental; Sharm el-Sheij y Dahab en el Sinaí, con el parque nacional de Ras Mohammed y el arrecife de Tiran. Es el remate perfecto para un viaje cultural: cuatro o cinco días de playa después de dos semanas de templos.
El desierto
Menos conocido y espectacular. El Desierto Blanco, cerca del oasis de Bahariya, es un paisaje de formaciones de creta erosionadas por el viento donde se acampa bajo un cielo sin una sola luz artificial. Y el oasis de Siwa, junto a la frontera libia, conserva lengua bereber, arquitectura de barro y el oráculo que consultó Alejandro Magno.
Cuántos días necesitas
| Días | Recorrido |
| 4 – 5 | El Cairo, Guiza, el Gran Museo, Sacara y el Cairo islámico |
| 7 – 8 | El Cairo más Luxor y Asuán, con crucero por el Nilo |
| 10 | Lo anterior más Abu Simbel y unos días de mar Rojo |
| 12 – 14 | Se añade Alejandría, o el desierto occidental y los oasis |
Los tres primeros son los itinerarios clásicos y los que cubren nuestros paquetes de viaje a Egipto.
Cuándo ir y qué tener en cuenta
- De octubre a abril es la temporada buena. En julio y agosto, Luxor y Asuán superan con facilidad los cuarenta grados y hay que reorganizarlo todo alrededor del calor, a cambio de precios mucho más bajos.
- Las tarifas de los yacimientos se revisan con frecuencia. Consúltalas poco antes de viajar en lugar de fiarte de listas publicadas hace tiempo.
- Empieza el día temprano. Las dos primeras horas valen por toda la mañana, en luz, temperatura y tranquilidad.
- Los desplazamientos internos se hacen en avión, en tren nocturno o en crucero. El autobús de larga distancia no compensa.
- Lleva efectivo en billetes pequeños, agua embotellada, sombrero y calzado cerrado.
Puedes ampliar con nuestras guías de la mejor época para viajar a Egipto, seguridad y propinas.
Por dónde empezar
Si es tu primera vez, el itinerario que casi nunca falla es este: dos o tres días en El Cairo y Guiza, vuelo a Luxor, crucero hasta Asuán y excursión a Abu Simbel. Ocho días, todo lo esencial y sin prisas absurdas.
Y si te sobra tiempo, añade mar Rojo al final. Egipto es de los pocos destinos donde se puede cerrar un viaje de templos tumbado en un arrecife.

