Es el conjunto de arquitectura islámica medieval más denso que existe. No una calle ni un monumento: un tejido urbano de varios kilómetros cuadrados con más de seiscientos edificios catalogados, mezquitas, madrasas, mausoleos, casas, fuentes públicas, baños y puertas de muralla, apilados unos junto a otros y en uso desde hace mil años.
Y sigue siendo un barrio vivo. Se camina entre talleres de cobre, carros de fruta y motos, no entre vitrinas.

Qué es exactamente
Conviene aclararlo porque el nombre confunde. «El Cairo islámico» no es un barrio concreto sino el conjunto de la ciudad histórica, al este del centro moderno, y son en realidad varias zonas distintas:
- La ciudad fatimí, Al-Qahira, fundada en 969 y amurallada, atravesada de norte a sur por la calle Al-Muizz. Es el núcleo, y es donde está la mayor concentración de monumentos.
- La zona de Ibn Tulun y Sayyida Zeinab, más al sur, anterior a la ciudad fatimí.
- La ciudadela y Darb al-Ahmar, la franja que une la muralla con la fortaleza.
- Las Ciudades de los Muertos, los dos grandes cementerios con mausoleos monumentales, habitados desde hace generaciones.
Todo el conjunto, junto con el Cairo copto y Fustat, está inscrito como Patrimonio Mundial desde 1979 con el nombre de El Cairo Histórico.
Cómo llegó a existir
La ciudad se fue formando por acumulación de campamentos y fundaciones sucesivas, cada una un poco más al norte que la anterior.
Empezó con Fustat, el campamento que los árabes levantaron en 641 junto a la fortaleza romana, con la mezquita de Amr ibn al-As, la primera de África, en el centro. Después vino al-Qatai, la ciudad del gobernador Ahmad ibn Tulun en el siglo IX, de la que solo sobrevive su mezquita. Y en 969 los fatimíes fundaron Al-Qahira, «la victoriosa», como recinto palaciego amurallado para el califa y su corte, que dio nombre a la ciudad entera.
Bajo los ayubíes y sobre todo bajo los mamelucos, entre los siglos XIII y XV, El Cairo se convirtió en la mayor ciudad del mundo islámico y en una de las mayores del mundo. De esa época es la mayor parte de lo que se visita.
Lo imprescindible
La calle Al-Muizz
El eje de la ciudad fatimí, peatonal en su tramo central e iluminado de noche. Es un kilómetro largo con una densidad de monumentos que no tiene comparación, y es la mejor manera de recorrer el barrio. Lo tienes detallado en el artículo sobre la calle Al-Muizz.
La mezquita de Ibn Tulun
De 879, la mezquita más antigua de Egipto que conserva su forma original y, para mucha gente, el edificio más bello de El Cairo. Un patio inmenso y desnudo rodeado de arcadas de ladrillo, sin mármoles ni oro, y un minarete con escalera exterior de caracol, el único así en Egipto. Se sube, y desde arriba se ve la ciudad entera.
Al lado está el museo Gayer-Anderson, dos casas del siglo XVII unidas, amuebladas y con celosías intactas: la mejor manera de ver por dentro una casa cairota tradicional. Más sobre Ibn Tulun.
La ciudadela y la mezquita de Muhammad Ali
La fortaleza que Saladino empezó en 1176 sobre un espolón del Mokattam, y que fue sede del gobierno de Egipto durante setecientos años. Dentro está la mezquita de alabastro de Muhammad Ali, del siglo XIX y de traza otomana, con sus dos minaretes de lápiz y el reloj que Francia regaló a cambio del obelisco de Luxor.
Hay además el pozo de José, excavado casi noventa metros en la roca para abastecer de agua a la guarnición, y tres museos. Y sobre todo la vista: desde la terraza se ven los minaretes de toda la ciudad y, con el aire limpio, las pirámides al fondo. Más sobre la ciudadela y sobre la mezquita de Muhammad Ali.
Sultán Hassan y Ar-Rifai
Al pie de la ciudadela, dos mezquitas enormes enfrentadas y separadas por un callejón. La del sultán Hassan, de mediados del siglo XIV, es la obra maestra de la arquitectura mameluca: un patio con cuatro iwanes abovedados de una escala que aplasta, y un mausoleo detrás de la quibla.
La de Ar-Rifai, de enfrente, parece igual de antigua y se terminó en 1912. En ella están enterrados los reyes de Egipto y el último sah de Irán.
Al-Azhar
Fundada por los fatimíes en 970, es a la vez mezquita y la universidad en funcionamiento continuado más antigua del mundo, y sigue siendo la máxima autoridad del islam suní. Su patio de mármol blanco es de una serenidad extraordinaria. Más sobre Al-Azhar.
Jan el-Jalili
El bazar, del siglo XIV, justo enfrente de Al-Azhar. Cobre, especias, lámparas, alabastro y textiles, y en el centro el café El Fishawy, abierto desde 1773. Es mejor de noche. Más sobre Jan el-Jalili.

Lo que casi nadie visita
- Bab Zuweila, la puerta sur de la muralla fatimí, con dos minaretes encima a los que se sube. Es el mejor mirador del barrio y está casi siempre vacío.
- La calle de los Khayamiya, los tapiceros de tienda de campaña, justo debajo de Bab Zuweila: el último zoco techado medieval que queda en pie.
- Bayt al-Suhaymi, una casa de mercader del siglo XVII con patio, mashrabiyas y salón de recepción, en un callejón de Al-Muizz.
- El parque Al-Azhar, ganado a una montaña de escombros de siglos, con vistas sobre toda la ciudad histórica y la mejor puesta de sol de El Cairo.
- El Museo de Arte Islámico, en Bab al-Jalq, con la mejor colección de arte islámico del mundo y prácticamente vacío de visitantes.
- La mezquita de Amr ibn al-As, en Fustat, la primera de África, reconstruida muchas veces pero en el sitio original.
Cómo recorrerlo
La forma que mejor funciona es dividirlo en dos medias jornadas y hacer cada una a pie, porque el interés está precisamente en lo que hay entre monumento y monumento.
- Tarde y noche: Al-Azhar, Jan el-Jalili con té en El Fishawy, y la calle Al-Muizz de sur a norte, iluminada.
- Mañana: la ciudadela a primera hora, luego Sultán Hassan y Ar-Rifai, y bajando, Ibn Tulun y el museo Gayer-Anderson.
Consejos prácticos
- Ve con guía al menos un día. Sin alguien que explique la diferencia entre una madrasa mameluca y un sabil otomano, todo acaba pareciendo lo mismo.
- Cubre hombros y rodillas. En las mezquitas hay que descalzarse, y las mujeres necesitan pañuelo para el pelo.
- Calzado cerrado. Hay obras, escalones y polvo por todas partes.
- Evita la hora del rezo del viernes a mediodía para visitar mezquitas.
- El metro llega a Al-Azhar por la estación de Ataba, y a la zona de la ciudadela por Sayyida Zeinab.
- Las tarifas se revisan con frecuencia. Consúltalas poco antes de viajar.
- Lleva efectivo en billetes pequeños para entradas, té y los guardianes que abren capillas cerradas.
Por qué merece la pena
Porque es la mitad de Egipto que casi nadie ve. Los itinerarios estándar dedican una semana a los faraones y una tarde a esto, cuando aquí hay mil cuatrocientos años de historia continuada y algunos de los edificios más bonitos del mundo.
Y porque no está musealizado. En Ibn Tulun sigue rezando gente, en Jan el-Jalili sigue trabajando el mismo gremio de caldereros y en Al-Azhar sigue habiendo estudiantes. Es una ciudad medieval en funcionamiento.

