Para entrar en el Cairo copto hay que bajar. El nivel de la calle ha subido varios metros en dos mil años, así que se accede por unas escaleras y, de golpe, se está en un recinto silencioso de callejuelas estrechas, muros de piedra y campanarios, dentro de lo que fue una fortaleza romana.
En ese espacio de apenas unas manzanas conviven media docena de iglesias de los primeros siglos del cristianismo, una sinagoga milenaria, un museo excelente y, a un paso, la primera mezquita construida en África. No hay otro sitio igual en Egipto.

La fortaleza de Babilonia
Todo esto está construido dentro y encima de una fortaleza romana. El emplazamiento se llamaba Babilonia —nada que ver con la mesopotámica; el nombre viene probablemente de una deformación de un topónimo egipcio— y controlaba el punto donde el canal que unía el Nilo con el mar Rojo se separaba del río.
La fortificación que se conserva es sobre todo obra de Trajano, a comienzos del siglo II, reforzada después por Diocleciano. Nada más entrar se ven sus dos torres circulares enormes, de ladrillo y piedra alternados, medio hundidas en el suelo actual.
Cuando los árabes conquistaron Egipto en el 641 levantaron su campamento, Fustat, justo al lado, y de ahí creció con los siglos la ciudad que acabaría siendo El Cairo. Este barrio es, por tanto, el punto de origen de todo.
Qué ver
La Iglesia Colgante
La más famosa, y su nombre es literal: se construyó sobre las dos torres de la puerta sur de la fortaleza, de modo que la nave queda suspendida en el vacío entre ellas. En el suelo hay un panel de cristal que permite ver el hueco.
Su fundación se remonta probablemente al siglo IV, aunque el edificio actual es en gran parte de los siglos X y XI. Dentro hay un púlpito de mármol sobre trece columnas —Cristo y los apóstoles—, iconos antiguos y un iconostasio de madera con incrustaciones de marfil. Fue durante siglos la sede del patriarca copto. Más, en la Iglesia Colgante.
La iglesia de San Sergio y Baco
Abu Serga para los egipcios. Está dedicada a dos soldados romanos ejecutados por su fe, y es la que concentra más devoción: bajo el altar hay una cripta donde la tradición sitúa el refugio de la Sagrada Familia durante su huida a Egipto.
El edificio actual es de los siglos X y XI sobre una fundación anterior, con columnas de mármol reaprovechadas y una planta basilical clásica. La cripta se inunda con frecuencia por la subida del nivel freático y no siempre se puede bajar. Lo tienes en la iglesia de Abu Serga.
La iglesia de Santa Bárbara
Pequeña y muy recogida, a pocos metros de la anterior. Estuvo dedicada primero a san Ciro y san Juan y desde el siglo XI a santa Bárbara, cuyas reliquias se trasladaron aquí. Conserva un iconostasio del siglo XIII considerado de los mejores de Egipto.
La iglesia de San Jorge
La de la cúpula que se ve al salir del metro. Es griega ortodoxa, no copta, y tiene una particularidad única en Egipto: es redonda, porque está construida encima de una de las torres circulares romanas y adopta su planta. La actual se levantó en 1904 tras un incendio.
La sinagoga de Ben Ezra
Fue iglesia hasta el siglo IX, cuando la comunidad judía de Fustat la compró. El edificio que se visita hoy es una restauración del siglo XIX, con celosías de madera y un interior de dos plantas muy cuidado.
Su importancia, sin embargo, no está en la arquitectura, sino en un cuarto trastero. La ley judía prohíbe destruir cualquier texto que contenga el nombre de Dios, de modo que los documentos en desuso se guardaban en un depósito llamado guenizá. El de Ben Ezra no se vació durante casi mil años.
Cuando se abrió, a finales del siglo XIX, contenía alrededor de trescientos mil fragmentos de manuscritos: contratos, cartas comerciales, recetas médicas, poemas, listas de la compra, textos religiosos, documentos en hebreo, arameo, árabe y judeoárabe, algunos de autores de la talla de Maimónides. La Guenizá de El Cairo es la fuente más rica que existe sobre la vida cotidiana del Mediterráneo medieval. Hoy está repartida entre bibliotecas de Cambridge, Nueva York y Jerusalén.

El Museo Copto
Fundado en 1908 y abierto en 1910, guarda la mayor colección de arte copto del mundo: tejidos, iconos, manuscritos, tallas de madera, estelas funerarias y frescos completos rescatados de los monasterios de Bawit y de Sacara.
El edificio en sí ya merece la visita, con techos de madera labrada, celosías de mashrabiya recuperadas de casas antiguas y un patio ajardinado. Es de los museos mejor montados de El Cairo y sorprende a casi todo el que entra sin expectativas.
Aquí se ve además con claridad la continuidad: motivos del antiguo Egipto —el ankh convertido en cruz, escenas del Nilo— reinterpretados en clave cristiana.
La mezquita de Amr ibn al-As
A unos minutos andando, ya fuera del recinto. Se fundó en el año 641 y es la primera mezquita construida en Egipto y en todo el continente africano. Del edificio original no queda nada: ha sido reconstruida tantas veces que lo que se ve es esencialmente moderno, pero el lugar es el que es.
Los coptos
La palabra «copto» viene del griego aigyptios, que significa sencillamente «egipcio»: los coptos son los descendientes directos de la población del Egipto faraónico que adoptó el cristianismo y no se convirtió al islam tras la conquista.
Su Iglesia se separó del resto de la cristiandad tras el concilio de Calcedonia, en el 451, por una disputa sobre la naturaleza de Cristo, y desde entonces mantiene su propio patriarca, su propio calendario y su propia liturgia. Hoy forman la mayor comunidad cristiana de Oriente Medio.
Y conservan algo excepcional: su liturgia se celebra en copto, la última fase de la lengua del antiguo Egipto. En una misa de estas iglesias se oye, transformada por veinte siglos, la lengua que se hablaba cuando se construyeron las pirámides.
Cómo visitarlo
- En metro. Es lo mejor de este barrio desde el punto de vista práctico: la estación Mar Girgis de la línea 1 está literalmente en la puerta. Barato, rápido y sin tráfico.
- Calcula dos o tres horas para las iglesias, la sinagoga y el museo con calma.
- Entrada gratuita en las iglesias y en la sinagoga; el Museo Copto tiene ticket propio.
- Ropa discreta, hombros y rodillas cubiertos. No hace falta descalzarse.
- Domingo por la mañana hay misa y el ambiente es completamente distinto, con las iglesias llenas y los cantos. Es una experiencia, pero no es momento de hacer turismo con la cámara.
- No se fotografía dentro de algunos templos, y en la sinagoga está prohibido. Haz caso a los carteles.
Cuándo hay algo especial
La Navidad copta se celebra el 7 de enero, y la semana previa el barrio se llena. La Pascua copta, que se calcula con el calendario juliano, cae en fechas distintas de la occidental y es la fiesta más importante del año: la vigilia del sábado por la noche es impresionante. Y el lunes siguiente se celebra Sham el-Nessim, la fiesta de la primavera, que hunde sus raíces en el antiguo Egipto y que celebran todos los egipcios sin distinción de religión.
Qué combinar
El Cairo copto se hace muy bien en la misma media jornada que el Museo Nacional de la Civilización Egipcia, que está en Fustat, a pocos minutos, y donde se exponen las momias reales.
Deja el Cairo islámico y el bazar de Jan el-Jalili para otro momento: están al otro lado de la ciudad y merecen su propia tarde. Tienes el recorrido completo en qué ver en El Cairo.
Por qué merece la pena
Porque en pocos sitios del mundo se puede recorrer en veinte minutos a pie una fortaleza romana, una iglesia del siglo IV construida sobre ella, una sinagoga que guardó mil años de papeles y la primera mezquita de África, y encima estar todo el rato en el mismo barrio.
Está incluido en nuestras visitas guiadas por El Cairo, en español, dentro de las actividades en Egipto.

