Vista del Nilo y la ciudad de Luxor al atardecer con colores vibrantes.

Crucero por el Nilo Opiniones: Experiencias reales

Si estás buscando opiniones sobre los cruceros por el Nilo es porque quieres saber una cosa: si merece la pena o si es una trampa para turistas. La respuesta honesta es que merece muchísimo la pena, que es la mejor manera de recorrer el Alto Egipto, y que hay tres o cuatro detalles concretos que separan un viaje redondo de uno mediocre.

Este artículo no reproduce reseñas de otras webs. Recoge lo que los viajeros alaban una y otra vez, lo que les decepciona, y en qué fijarte al elegir para que lo segundo no te pase a ti.

Barco de crucero navegando por el río Nilo

Qué es realmente un crucero por el Nilo

Conviene quitarse de la cabeza la imagen del crucero marítimo. Aquí no hay veinte cubiertas, ni teatro, ni cinco restaurantes. Un barco del Nilo es un hotel flotante de tres o cuatro plantas, con entre treinta y setenta camarotes, un comedor, un bar, una piscina pequeña en la cubierta superior y poco más.

El recorrido son unos doscientos kilómetros entre Luxor y Asuán, y la gracia no está en el barco: está en que el barco te lleva. Duermes en un sitio, te despiertas en otro, deshaces la maleta una sola vez y los templos aparecen a pocos metros del amarre. Entre visita y visita, te sientas en cubierta a ver pasar palmerales, búfalos, niños que saludan y montañas de arenisca. Eso es lo que la gente recuerda.

Los dos itinerarios

Prácticamente todos los barcos hacen el mismo trayecto, en un sentido o en el otro. La diferencia de duración se debe a la corriente: el Nilo fluye hacia el norte, así que navegar de Luxor a Asuán es ir contracorriente y lleva una noche más.

Sentido Duración Cómo se reparte
Asuán → Luxor 4 días / 3 noches Asuán, Kom Ombo, Edfu, esclusa de Esna, Luxor
Luxor → Asuán 5 días / 4 noches El mismo recorrido, con una noche más de navegación

El programa habitual de los cuatro días desde Asuán es este: el primer día se visitan el templo de Filé, la presa alta y el obelisco inacabado, y se embarca por la tarde; el segundo, Kom Ombo y Edfu; el tercero se cruza la esclusa de Esna y se llega a Luxor para ver la orilla oeste, con el Valle de los Reyes y el templo de Hatshepsut; el cuarto, la orilla este con Karnak y el templo de Luxor, y desembarque.

Abu Simbel es una excursión aparte, no una escala del crucero: está a unos trescientos kilómetros al sur de Asuán y se hace en un día, saliendo de madrugada por carretera o en avioneta. Conviene tenerlo claro al comparar precios, porque a veces va incluido y a veces no.

Lo que más gusta

  • Navegar. Las horas de cubierta, sobre todo al atardecer, son unánimemente lo mejor valorado. El paisaje del Nilo no ha cambiado tanto en cinco mil años y se ve exactamente como en los relieves de los templos.
  • La logística resuelta. Una sola maleta deshecha, los traslados incluidos, las entradas gestionadas y los templos al lado del amarre. Comparado con hacer el mismo recorrido por carretera, es incomparablemente más cómodo.
  • La esclusa de Esna. Suena a trámite y acaba siendo uno de los momentos más divertidos: los barcos hacen cola, y mientras esperan se acercan barquitas de remos desde las que los vendedores lanzan mantelerías y galabiyas a la cubierta para que las mires. Si no quieres nada, se devuelven de la misma manera.
  • El trato. El personal egipcio de a bordo tiene fama merecida de atento y simpático, y es lo que más se menciona en las opiniones positivas.

Barco navegando por el Nilo al atardecer

Lo que más se critica, y cómo evitarlo

Aquí está la parte útil. Casi todas las quejas se repiten y casi todas se pueden prevenir al reservar.

«Pagué vistas al Nilo y veía otro barco»

Es la queja número uno, y tiene explicación. En los amarres de Edfu y Kom Ombo no hay muelle para todos, así que los barcos atracan en batería, unos pegados a otros, y se cruza a través de las recepciones. Si te toca en medio, durante esas horas tu ventana da al pasillo del barco vecino.

Es inevitable y le pasa a todo el mundo, pero solo dura mientras estás atracado. Lo que sí puedes elegir es la cubierta: los camarotes de la planta superior tienen mejor vista y menos ruido de motor.

«Las excursiones eran a las cinco de la mañana»

También cierto, y también con motivo: en Edfu y en el Valle de los Reyes, quien llega primero visita sin colas y sin calor. A media mañana coinciden diez barcos en el mismo templo y la diferencia es enorme. Es un madrugón real, pero está bien pensado.

«El bufé se repetía»

En tres o cuatro días de pensión completa con el mismo formato, es fácil que canse. Aquí sí influye la categoría del barco y, sobre todo, su antigüedad y su última reforma. Merece la pena preguntar por eso más que por las estrellas.

«Todo eran extras»

La sorpresa más frecuente en la factura final. Conviene confirmar antes de reservar, punto por punto, qué entra y qué no:

  • Las bebidas, incluida el agua embotellada, casi nunca están incluidas en la pensión completa.
  • Las entradas a los templos pueden ir aparte de la excursión.
  • Abu Simbel es siempre un suplemento.
  • El wifi suele ser de pago y funciona regular; hay tramos sin cobertura.
  • Las propinas de la tripulación se dejan en un sobre común al final.

«El guía llevaba a cuarenta personas»

El tamaño del grupo cambia la visita por completo. Un guía con doce personas puede detenerse a explicar un relieve; con cuarenta, va contando cabezas. Pregunta siempre por el tamaño máximo del grupo y por el idioma: que el guía hable español de verdad, y no «un poco», marca la diferencia en un templo lleno de textos.

Sobre las «cinco estrellas»

La categoría de los barcos del Nilo se otorga con criterios locales, y prácticamente toda la flota se anuncia como cinco estrellas. En la práctica hay tres escalones —estándar, lujo y lujo superior— que se corresponden sobre todo con la antigüedad del barco, el tamaño de los camarotes y la calidad de la comida.

El dato que de verdad importa no es la estrella, sino el año de la última reforma. Un barco de veinte años renovado hace dos está mejor que uno de diez sin tocar. Pregúntalo directamente.

La alternativa: la dahabiya

Si la idea de un barco con setenta camarotes te echa para atrás, existe otra opción menos conocida. Las dahabiyas son veleros tradicionales de entre seis y doce camarotes, sin motor principal, que navegan a vela y se remolcan cuando no hay viento. Son más lentas, más caras y paran en sitios donde los barcos grandes no pueden. Silencio, poca gente y otro ritmo completamente distinto.

Crucero de lujo por el Nilo al atardecer

Cuándo ir

De octubre a abril, sin dudarlo. Es la temporada alta precisamente porque el clima lo permite: en Asuán, en julio y agosto, se superan con facilidad los cuarenta grados y las visitas de media mañana se hacen muy duras. Noviembre, diciembre, febrero y marzo son los mejores meses.

En verano los precios bajan mucho y los barcos van medio vacíos, lo que tiene su atractivo si el calor no te importa y organizas las salidas muy temprano.

Cómo llegar al punto de embarque

Desde El Cairo hay tres opciones. El avión es lo más práctico: hay vuelos directos diarios a Luxor y a Asuán y el trayecto dura poco más de una hora. El tren nocturno sale de la estación de Ramsés, tiene coches cama con literas y cena incluida, y a mucha gente le encanta como experiencia en sí misma, aunque conviene reservarlo con antelación. El autobús es la opción más barata y la más incómoda, con muchas horas de carretera.

Entonces, ¿merece la pena?

Sí, y con claridad. Es la forma más cómoda y más bonita de ver el Alto Egipto, y encadena en pocos días cuatro o cinco de los templos mejor conservados del país sin que tengas que hacer una sola maleta más.

Lo que separa un buen crucero de uno regular no es el lujo del barco, sino tres cosas concretas: un grupo pequeño, un guía que hable bien español y saber de antemano qué está incluido y qué no. Si eso está claro antes de reservar, es muy difícil que salga mal.

En nuestros cruceros por el Nilo puedes ver los barcos con los que trabajamos, sus fechas de salida y qué incluye cada uno. Y si prefieres el viaje completo, estos son los circuitos que lo integran: