El Royal Ruby es de los barcos más espaciosos que navegan el Nilo. Su restaurante tiene capacidad para 160 comensales y la piscina de la terraza alcanza 1,85 metros de profundidad, algo poco habitual a bordo: en la mayoría de los cruceros el agua no pasa de la cintura.
Las zonas comunes. Una amplia terraza para ver pasar el río, un salón con vistas panorámicas, biblioteca y zonas de lectura, discoteca, dos bares —uno panorámico y otro junto al solárium—, boutique, tienda de joyería, peluquería y salón de belleza. También hay equipos de fitness, servicio de lavandería y tintorería y líneas telefónicas internacionales.
Los camarotes. Con baño privado, aire acondicionado, minibar y caja de seguridad. El régimen es de pensión completa: desayuno, comida, cena y té de la tarde.
El viaje. Este crucero por el Nilo recorre el trayecto entre Luxor y Asuán visitando el templo de Karnak, el templo de Luxor, el Valle de los Reyes, el templo de la reina Hatshepsut, los colosos de Memnón, el templo de Edfu, el templo de Kom Ombo, la presa alta de Asuán, el obelisco inacabado y el templo de Philae.
Disponible en 3 noches o 4 noches, con salidas los viernes y los lunes.
Tu crucero por el Nilo empieza en Asuán, la ciudad más meridional de Egipto y la más tranquila del valle. A tu llegada al aeropuerto o a la estación de tren te recibirá nuestro representante, que se ocupará del equipaje y te presentará a tu guía egiptólogo de habla hispana.
Presa alta de Asuán. La primera parada es la gran obra de la ingeniería egipcia del siglo XX. Terminada en 1970 tras once años de trabajos, mide casi cuatro kilómetros de largo y creó el lago Nasser, el mayor embalse artificial del mundo. Puso fin a las crecidas anuales del Nilo que durante milenios habían marcado el calendario agrícola de Egipto, y desde su calzada se abarca de un vistazo el lago por un lado y el río encajonado por el otro.
Obelisco inacabado. Sigue tumbado en la cantera de granito rosa donde se talló, en tiempos de la reina Hatshepsut. Mide 42 metros y habría pesado unas 1.200 toneladas: el monolito más grande jamás intentado. Una grieta aparecida durante el trabajo obligó a abandonarlo a medio hacer, y por eso es hoy el mejor sitio del mundo para entender cómo se labraban estas piezas: se ven las marcas de las bolas de dolerita con las que se golpeaba la roca y el canal abierto alrededor del bloque.
Templo de Philae. Se llega en barca, y ese trayecto corto por el río forma parte del encanto. Dedicado a la diosa Isis, fue uno de los últimos templos del antiguo Egipto en seguir activo: aquí se celebró culto hasta el siglo VI. Cuando la presa amenazó con dejarlo bajo el agua, la Unesco lo desmontó en unos 40.000 bloques y lo levantó de nuevo, piedra a piedra, en la vecina isla de Agilkia, recortada para reproducir el perfil de la original.
Al terminar las visitas te trasladaremos al barco para el embarque. A bordo te esperan la comida, el té de la tarde y la cena, con el crucero amarrado en Asuán.
Comidas: comida y cena
Noche a bordo del crucero
Desayunarás a bordo mientras el barco leva anclas y pone rumbo al norte. La navegación de la mañana pasa bajo el puente de Asuán y deja atrás las palmeras y los pueblos nubios de la orilla: es uno de los tramos más bonitos del crucero por el Nilo y se disfruta mejor desde la cubierta superior.
Templo de Kom Ombo. Está a pie del embarcadero, sobre un promontorio en un recodo del río donde antiguamente se congregaban los cocodrilos. Es el único templo doble de Egipto: dos mitades perfectamente simétricas, con sus propias puertas, capillas y santuarios. La sur está consagrada a Sobek, el dios cocodrilo; la norte, a Haroeris, «Horus el Grande», el dios halcón sanador.
En sus muros están grabados dos de los relieves más citados del antiguo Egipto: el calendario, que reparte las fiestas del año, y el conjunto de instrumental médico —bisturís, pinzas, ventosas y hasta una balanza— que da idea de lo avanzada que estaba la medicina egipcia. Junto al recinto hay un pequeño museo con cocodrilos momificados hallados en la zona.
Tras la visita comerás a bordo mientras el barco sigue navegando hasta Edfu.
Templo de Edfu. Dedicado a Horus, es el templo mejor conservado de todo Egipto. Conserva el techo, los muros, los pilonos de 36 metros y casi todos sus relieves, así que es el único donde se entiende de verdad cómo funcionaba un templo por dentro: el patio porticado, la sala hipóstila en penumbra y, al fondo, el santuario con la barca procesional. En la entrada montan guardia dos halcones de granito negro. Se llega desde el barco en calesa, atravesando la ciudad.
Por la tarde se sirve el té en cubierta mientras el barco atraviesa la esclusa de Esna, un paso estrecho donde los vendedores se acercan en barcas para negociar a gritos con los pasajeros. Cena y noche a bordo, ya en Luxor.
Comidas: desayuno, comida y cena
Noche a bordo del crucero
Amaneces en Luxor, la antigua Tebas, capital de Egipto durante el Imperio Nuevo y la ciudad con mayor concentración de monumentos del mundo. Después del desayuno saldrás con tu guía a recorrer la orilla este, la de los templos de los vivos.
Templo de Karnak. No es un templo, sino una ciudad de templos: más de dos kilómetros cuadrados levantados y ampliados por treinta faraones a lo largo de dos mil años. Se entra por la avenida de las esfinges con cabeza de carnero y se desemboca en la gran sala hipóstila, 134 columnas de hasta 23 metros que sostenían un techo de losas y todavía conservan restos de la pintura original. Alrededor quedan el lago sagrado, los obeliscos de Hatshepsut y la capilla roja, y en cada muro miles de jeroglíficos que narran campañas militares y ofrendas a Amón.
Templo de Luxor. En pleno centro de la ciudad, construido por Amenhotep III y ampliado por Ramsés II, que plantó ante la fachada dos colosos sentados y un obelisco —el gemelo del que hoy está en la plaza de la Concordia de París—. Es el único templo de Egipto donde se superponen vestigios faraónicos, grecorromanos, coptos e islámicos: sobre una de sus salas sigue en uso la mezquita de Abu el-Haggag, a diez metros por encima del suelo original.
Ambos templos estaban unidos por la avenida de las Esfinges, casi tres kilómetros de estatuas que se pueden volver a recorrer a pie desde su restauración.
Después regresarás al barco para comer, tomar el té de la tarde y cenar a bordo. La tarde queda libre: es buen momento para pasear por la corniche o cruzar en faluca al atardecer.
Comidas: desayuno, comida y cena
Noche a bordo del crucero
Desayunarás a bordo y harás el check-out antes de cruzar a la orilla oeste, la de las necrópolis: donde los antiguos egipcios enterraban a sus muertos, del lado por el que se pone el sol.
Valle de los Reyes. En este barranco reseco se excavaron en la roca más de sesenta tumbas de faraones del Imperio Nuevo, entre ellas las de Tutankamón, Seti I y Ramsés VI. La entrada general permite visitar tres tumbas a elegir entre las abiertas ese día; sus corredores conservan los textos funerarios y los colores tal como se pintaron hace más de tres mil años, protegidos por la sequedad del desierto.
Templo de Hatshepsut. En Deir el-Bahari, encajado en terrazas contra un acantilado de trescientos metros. Es el edificio más moderno de aspecto del antiguo Egipto: líneas rectas, rampas y columnatas. Lo mandó levantar Hatshepsut, una de las pocas mujeres que reinó con el título de faraón, y sus relieves cuentan la célebre expedición comercial al país de Punt.
Colosos de Memnón. Dos estatuas de cuarcita de dieciocho metros que representan a Amenhotep III sentado en el trono. Es todo lo que queda del mayor templo funerario que se construyó nunca en Egipto. En época romana se hicieron famosos porque uno de ellos «cantaba» al amanecer, un silbido que producía la piedra agrietada al calentarse.
Tendrás tiempo libre en Luxor antes del traslado al aeropuerto o a la estación de tren.
Ampliación recomendada: desde Luxor puedes añadir un vuelo en globo al amanecer sobre la orilla oeste, con vistas al Valle de los Reyes y al templo de Hatshepsut desde el aire.
Comidas: desayuno
Tu crucero por el Nilo de Luxor a Asuán arranca en la antigua Tebas. Nuestro representante te recibirá en el aeropuerto o en la estación de tren y te acompañará hasta tu guía egiptólogo de habla hispana.
Templo de Karnak. El mayor recinto religioso del mundo antiguo: más de dos kilómetros cuadrados que treinta faraones fueron ampliando durante dos mil años. Su sala hipóstila reúne 134 columnas de hasta 23 metros, tan juntas que se camina entre ellas como por un bosque de piedra, y todavía conservan restos de policromía en los capiteles. Fuera quedan el lago sagrado, donde los sacerdotes se purificaban, y los obeliscos de Hatshepsut.
Templo de Luxor. Levantado por Amenhotep III y ampliado por Ramsés II, que añadió el patio, los colosos de la entrada y el obelisco. Es el único templo egipcio que ha estado en uso ininterrumpido: sobre una de sus salas se construyó la mezquita de Abu el-Haggag, que sigue abierta al culto. Los dos templos estaban unidos por la avenida de las Esfinges, casi tres kilómetros hoy recuperados.
Al terminar te trasladaremos al barco para embarcar. A bordo te esperan la comida, el té de la tarde y la cena.
Opcional: por la noche puedes asistir al espectáculo de luz y sonido de Karnak, que recorre el templo iluminado mientras se narra su historia.
Comidas: comida y cena
Noche a bordo del crucero
Desayuna con calma a bordo antes de cruzar a la orilla oeste, la ribera de las necrópolis tebanas.
Valle de los Reyes. Más de sesenta tumbas excavadas en la roca para los faraones del Imperio Nuevo. La entrada incluye tres a elegir entre las abiertas ese día; en sus corredores se conservan intactos los textos funerarios que debían guiar al rey por el inframundo, con los colores originales. La tumba de Tutankamón se visita con entrada aparte.
Templo de la reina Hatshepsut. Tres terrazas superpuestas encajadas contra el acantilado de Deir el-Bahari, unidas por rampas. Un edificio de una modernidad sorprendente para tener 3.500 años. Hatshepsut reinó unos veinte años como faraón y sus sucesores intentaron después borrar su nombre de los muros: en varios relieves se ve el picado.
Colosos de Memnón. Dos gigantes de cuarcita de dieciocho metros, lo único en pie del templo funerario de Amenhotep III, arrasado por un terremoto.
Después regresarás al barco, que pasará la tarde navegando hacia el norte y atravesará la esclusa de Esna, uno de los momentos más animados del viaje: mientras el barco espera, los vendedores se acercan en barcas de remo y lanzan su mercancía a cubierta para negociar. Cena y noche a bordo, amarrados en Esna.
Comidas: desayuno, comida y cena
Noche a bordo del crucero
Tras una buena noche de descanso, desayunarás a bordo antes de salir con tu guía.
Templo de Edfu. Dedicado a Horus, el dios halcón, es el templo mejor conservado de Egipto: 137 metros de largo, 79 de ancho y pilonos de 36 metros de altura, con el techo y los relieves prácticamente intactos. Se construyó en época ptolemaica sobre un santuario mucho más antiguo, y sus muros narran con todo detalle el mito de la lucha entre Horus y Seth. Desde el embarcadero se llega en calesa, cruzando la ciudad.
De vuelta al barco comerás a bordo mientras se navega hasta Kom Ombo.
Templo de Kom Ombo. El único templo doble del país, con dos ejes simétricos: uno para Sobek, el dios cocodrilo, y otro para Haroeris, el dios halcón. Está prácticamente al borde del agua, así que se llega andando desde el barco. Guarda el calendario egipcio grabado en piedra y el famoso relieve de instrumental quirúrgico, y a pocos metros hay un museo con decenas de cocodrilos momificados.
Por la tarde el barco pone rumbo a Asuán. Cruzarás bajo el puente de la ciudad y pasarás frente a la colina de las tumbas de los Nobles, iluminadas al caer la noche. Cena y noche a bordo.
Comidas: desayuno, comida y cena
Noche a bordo del crucero
Después del desayuno a bordo te espera la jornada de Asuán, la ciudad más relajada del Nilo, con sus islas, sus falucas y su cultura nubia.
Presa alta de Asuán. Cuatro kilómetros de dique terminados en 1970 que domesticaron las crecidas del Nilo y crearon el lago Nasser. Desde la calzada se ve el embalse a un lado y el río encajonado al otro.
Obelisco inacabado. Cuarenta y dos metros de granito rosa que siguen unidos a la cantera. De haberse levantado habría sido el obelisco más grande de Egipto, con unas 1.200 toneladas; una grieta lo dejó a medias y con ello nos regaló el mejor manual existente sobre cómo se extraían estos monolitos.
Templo de Philae. Consagrado a Isis y salvado de las aguas bloque a bloque, hoy se levanta en la isla de Agilkia. Se llega en barca y conserva el quiosco de Trajano, uno de los rincones más fotografiados del país.
Regreso al barco para comer, tomar el té de la tarde y cenar, con el crucero amarrado en Asuán.
Opcional: por la tarde puedes dar un paseo en faluca entre la isla Elefantina y la isla de Kitchener, con su jardín botánico.
Comidas: desayuno, comida y cena
Noche a bordo del crucero
Desembarcarás después del desayuno y dispondrás de tiempo libre para recorrer Asuán por tu cuenta: el zoco de especias, el paseo junto al río o el Museo Nubio, que cuenta la historia de la Nubia que quedó bajo el lago Nasser. Después te trasladaremos al aeropuerto o a la estación de tren para tu salida.
Ampliación muy recomendable: desde Asuán puedes añadir la excursión a los templos de Abu Simbel, a 280 km hacia el sur. Ramsés II los mandó excavar en la roca en el siglo XIII a. C.: el mayor está guardado por cuatro colosos sentados de veinte metros y el menor lo dedicó a su esposa Nefertari. En los años sesenta ambos fueron cortados en bloques y trasladados sesenta metros más arriba para salvarlos del embalse. Se puede ir por carretera en vehículo privado con aire acondicionado o en vuelo con EgyptAir, y se regresa a Asuán el mismo día.
Comidas: desayuno
Información adicional
Las propinas no están incluidas en nuestros paquetes y quedan siempre a tu criterio. No son obligatorias, pero suponen un gesto muy valorado por el equipo que te acompaña durante el viaje.
Entre los gastos personales que no cubre el precio se incluyen las rutas gastronómicas, las bebidas alcohólicas, las propinas, las tasas de visado, las actividades de ocio y cualquier otro servicio no indicado.
En concreto, deberás abonar aparte:
Ninguno de nuestros paquetes incluye las entradas a los recintos arqueológicos de acceso especial: el interior de las pirámides, la sala de las momias reales del Museo Nacional de la Civilización Egipcia o la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes de Luxor.
Ten en cuenta que:
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