Casi todo el mundo llega a Egipto con la misma imagen en la cabeza: tres pirámides en el desierto. Y luego resulta que el país es mucho más grande que esa foto. Hay templos que se recorren de noche, un río por el que se navega durante días, arrecifes de coral entre los mejores del planeta, oasis a diez horas de la capital y una ciudad de veinte millones de personas que no se parece a ninguna otra.
Esta guía reúne todo lo que hace falta decidir antes de viajar: cuándo ir, qué visado necesitas, cuánto dinero llevar y en qué forma, cuántos días hacen falta, qué es seguro y qué no, y qué ver una vez allí.

Qué es Egipto
Un país a caballo entre África y Asia, con la península del Sinaí ya en territorio asiático, y a unas cinco horas de vuelo desde España. Sobre el papel es enorme, pero el noventa y cinco por ciento de su superficie es desierto: prácticamente toda la población vive en una franja estrecha a orillas del Nilo y en su delta, que en un mapa nocturno se dibuja como una flor de loto iluminada en medio de la nada.
El Cairo ronda los diez millones de habitantes dentro de sus límites municipales, y el área metropolitana —con Guiza, Shubra el-Jeima y las ciudades nuevas del desierto— supera los veinte millones. Es la mayor aglomeración urbana de África y del mundo árabe.
La historia que viene a buscar el viajero empieza mucho antes de las pirámides. Hace ocho o diez mil años el Sáhara no era desierto sino sabana, con lagos y ganado, y en las cuevas del Gilf Kebir, en el extremo suroeste, quedan pinturas rupestres de aquella gente. Cuando el clima se secó, esas poblaciones se replegaron hacia el único sitio donde seguía habiendo agua. El Nilo no es el escenario de la civilización egipcia: es su causa.
Los grandes periodos
| Periodo Arcaico | c. 3100 – 2686 a.C. | Unificación del país; capital en Menfis |
| Imperio Antiguo | c. 2686 – 2181 a.C. | La era de las pirámides |
| Primer Periodo Intermedio | c. 2181 – 2055 a.C. | Fragmentación del poder |
| Imperio Medio | c. 2055 – 1650 a.C. | Reunificación desde Tebas |
| Segundo Periodo Intermedio | c. 1650 – 1550 a.C. | Dominio hicso en el delta |
| Imperio Nuevo | c. 1550 – 1069 a.C. | Karnak, el Valle de los Reyes, Ramsés II |
| Tercer Periodo Intermedio | c. 1069 – 664 a.C. | Varios centros de poder simultáneos |
| Baja Época | c. 664 – 332 a.C. | Última etapa faraónica antes de Alejandro |
Menfis fue la capital durante el Imperio Antiguo y Tebas —la actual Luxor— durante el Imperio Medio y el Nuevo, que es cuando Amón se convirtió en el dios principal del país. Después vinieron los persas, Alejandro Magno, los Ptolomeos, Roma, Bizancio, la conquista árabe, los fatimíes, Saladino, los mamelucos y los otomanos. Cada capa sigue ahí y se puede visitar en el mismo viaje.
Cuándo viajar a Egipto
Es la primera decisión y la que más condiciona el viaje, porque entre una fecha y otra la diferencia no son unos grados: son veinte.
La temporada buena va de octubre a abril. Dentro de ella, el invierno es la temporada alta: en Luxor y Asuán hace un tiempo perfecto para caminar entre templos, con días soleados de veintitantos grados, aunque las noches y los amaneceres en el desierto son fríos de verdad y mucha gente llega sin ropa de abrigo. En El Cairo y en Alejandría el invierno es más gris, con lluvias ocasionales, y el mar Rojo aguanta bien todo el año.
La primavera y el otoño son el equilibrio: temperatura agradable, menos gente que en Navidad o Semana Santa y precios más bajos. El único inconveniente de la primavera es el jamsín, un viento cálido del sur que en marzo y abril puede levantar polvo durante un par de días.
El verano hay que tomárselo en serio. En Luxor y Asuán se superan con frecuencia los 45 °C, y visitar el Valle de los Reyes en agosto no es incómodo: es peligroso si no te organizas. Se puede hacer, y de hecho es cuando menos gente hay y más barato sale, pero obliga a madrugar de verdad, parar a mediodía y beber sin descanso. La costa del mar Rojo, en cambio, es un destino de verano perfectamente razonable gracias a la brisa marina.
| Diciembre – febrero | Ideal en Luxor y Asuán. Temporada alta, más caro y con más gente. Noches frías. |
| Marzo – mayo | Muy buena época. Posibles días de viento y polvo. |
| Junio – agosto | Calor extremo en el valle del Nilo. Buena opción solo para el mar Rojo. |
| Septiembre – noviembre | La mejor relación entre clima, precio y afluencia. |
Lo tienes desarrollado mes a mes en cuál es la mejor época para viajar a Egipto.
El visado
Los ciudadanos españoles necesitan visado para entrar en Egipto, y hay tres formas de conseguirlo.
La más cómoda es el visado electrónico, que se solicita por internet en el portal oficial del Ministerio del Interior egipcio antes de salir. Se tramita en unos días y llega por correo electrónico; basta con imprimirlo y presentarlo con el pasaporte.
La segunda es el visado a la llegada, que se compra en una ventanilla del aeropuerto antes de pasar el control de pasaportes. Es el sistema que usa la mayoría, se paga en efectivo y en divisa, y consiste literalmente en una pegatina que te ponen en el pasaporte.
La tercera es el consulado, que ya casi nadie utiliza salvo para casos especiales.
| Tipo | Validez | Estancia máxima | Entradas |
| Entrada única | 3 meses | 30 días | 1 |
| Entradas múltiples | 6 meses | 30 días por entrada | Varias |
Tres advertencias. El pasaporte debe tener al menos seis meses de validez desde la fecha de entrada. Ni el visado electrónico ni el de llegada garantizan la entrada: la decisión final es siempre del funcionario de fronteras. Y si viajas solo a Sharm el-Sheij, Dahab o Taba y no te mueves de la zona, existe un permiso gratuito del Sinaí de quince días que evita pagar el visado, pero no sirve si vas a Santa Catalina ni al resto del país.
Dinero: cuánto llevar y en qué forma
La moneda es la libra egipcia (EGP), dividida en cien piastras. Egipto sigue siendo un país fundamentalmente de efectivo: las tarjetas funcionan en hoteles, en restaurantes de cierto nivel y en las tiendas de las cadenas, pero para los taxis, las propinas, los bazares, los cafés y las entradas de sitios pequeños hace falta dinero en mano.
La libra se ha devaluado con fuerza varias veces en los últimos años, así que cualquier tipo de cambio que encuentres en un artículo antiguo estará muy desfasado. Consúltalo el mismo día de viajar.
- No cambies euros en España. Fuera de Egipto la libra se cambia mal y con comisiones altas. Se cambia allí, en el aeropuerto para lo justo del primer día y en un banco o una casa de cambio después.
- Lleva algo de efectivo en euros o dólares. Sirve para el visado a la llegada y como reserva.
- Los cajeros funcionan bien en ciudades y zonas turísticas, pero el límite por operación suele ser bajo y varía según el banco, así que conviene no dejar la retirada para el último momento.
- Pide billetes pequeños. Los de doscientas libras son difíciles de cambiar en un puesto de zumos, y las propinas se dan constantemente: al maletero, al conductor, al que te enseña una capilla cerrada.
- Los billetes deteriorados en divisa extranjera pueden ser rechazados en las casas de cambio.

¿Es seguro viajar a Egipto?
Sí, con las salvedades geográficas de siempre. Los circuitos habituales —El Cairo, Guiza, Luxor, Asuán, Abu Simbel, el crucero por el Nilo, la costa del mar Rojo y el sur del Sinaí— funcionan con normalidad y con una presencia policial abundante, que al principio impresiona y a los dos días deja de notarse.
Lo que sí conviene precisar, porque circula mucha información confusa, es qué zonas están efectivamente desaconsejadas: el norte del Sinaí, la franja fronteriza con Libia y las áreas próximas a la frontera sur con Sudán. El sur del Sinaí, donde están Sharm el-Sheij, Dahab, Nuweiba, Taba y el monasterio de Santa Catalina, es zona turística ordinaria y nada tiene que ver con lo anterior.
Los problemas reales del viajero medio no son de seguridad sino de otro tipo: el acoso comercial en las zonas monumentales, que se resuelve con un «no, gracias» tranquilo y sin detenerse; los taxis sin taxímetro, que se cierran a precio antes de subir; y el estómago, que es con diferencia lo que más viajes estropea.
- No bebas agua del grifo ni la uses para lavarte los dientes. Agua embotellada, comprobando que el precinto esté intacto.
- Cuidado con el hielo y con la fruta ya pelada fuera de hoteles y restaurantes de confianza.
- Contrata un seguro de viaje con cobertura médica y repatriación. La sanidad no es gratuita para el turista y una consulta privada se paga por adelantado.
- Vístete con cierta discreción fuera de los complejos de playa: hombros y rodillas cubiertos en ciudades, y obligatoriamente en mezquitas, donde además las mujeres necesitan pañuelo para el pelo.
- Guarda una copia digital del pasaporte y del seguro.
Está tratado con más detalle en ¿es seguro viajar a Egipto?.
Cuántos días hacen falta
Depende de hasta dónde quieras llegar, pero hay un mínimo por debajo del cual el viaje se convierte en una carrera.
- Cuatro o cinco días: solo El Cairo y Guiza, con las pirámides, el Museo Egipcio, Sacara, el Cairo copto y el islámico. Da para mucho y es un viaje redondo por sí mismo.
- Ocho días: el circuito clásico. El Cairo, vuelo a Luxor o Asuán y crucero por el Nilo con Abu Simbel. Es la duración que elige la mayoría y funciona bien.
- Once o doce días: lo mismo más unos días de mar Rojo al final, o Alejandría, o el Fayum. Alternar monumentos y descanso cambia por completo la sensación del viaje.
- Dos semanas o más: permite añadir el Desierto Blanco, el oasis de Siwa, el lago Nasser o el Sinaí sin ir con prisa.
El error más común es meter demasiado. Egipto cansa: hace calor, se camina mucho y las distancias son largas. Deja una tarde libre en cada ciudad.
Por tu cuenta o con circuito organizado
Las dos opciones son perfectamente viables y la elección depende sobre todo de cuánto quieras gestionar tú.
El circuito organizado resuelve los traslados, los vuelos internos, los hoteles, las entradas y el guía, que en Egipto marca una diferencia enorme: sin alguien que te explique los relieves, un templo se convierte en un montón de piedras bonitas. También evita casi todo el regateo y las esperas en taquillas.
El viaje por libre da flexibilidad y suele salir más barato si tienes tiempo para organizarlo. Los trenes entre El Cairo y Luxor funcionan, los vuelos internos son frecuentes y encontrar alojamiento no es difícil. A cambio, tendrás que negociar mucho más y resolver imprevistos sobre la marcha.
La fórmula intermedia es la que mejor resultado da a la mayoría: reservar por tu cuenta los vuelos y los hoteles, y contratar con una agencia local los días de excursión y el crucero. Puedes ver nuestras opciones, todas con guía en español, en paquetes de viaje a Egipto.
Viajar a Egipto con niños
Egipto es un destino excelente con niños, y no solo por los monumentos: es un país donde a los niños se les trata con una calidez que sorprende a los padres europeos. En un restaurante alguien se los llevará a la cocina a enseñarles algo, y por la calle todo el mundo les hablará.
Dicho eso, hay que adaptar el ritmo.
- Evita el verano. Con niños, el calor de Luxor en julio no es negociable.
- Planifica menos visitas y más largas, con descansos y una piscina por la tarde.
- Dosifica los templos. Después del tercero se parecen todos, y funciona mejor uno al día bien explicado.
- Lleva mochila portabebés en lugar de carrito: hay escalones, arena y aceras irregulares por todas partes.
- Mete un botiquín con termómetro, suero oral, analgésico infantil y repelente de mosquitos.
- El crucero por el Nilo funciona muy bien con niños, porque deshaces la maleta una vez y el barco tiene piscina.
Lo que más les gusta suele ser lo que no es un templo: el paseo en camello, la faluca de vela, el globo aerostático de Luxor si tienen edad suficiente, las momias del Museo de la Civilización y el bazar de noche.
Qué ver

Este es el esqueleto de casi cualquier viaje, de norte a sur.
- Las pirámides de Guiza y la Esfinge, la única de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie.
- Sacara y Dahshur, con la pirámide escalonada de Zoser, la primera gran construcción en piedra de la historia, y las dos pirámides de Seneferu donde se resolvió el problema geométrico.
- El Museo Egipcio y el Gran Museo Egipcio, con el ajuar completo de Tutankamón.
- El Cairo islámico y el copto: la ciudadela, la calle Al-Muizz, el bazar de Jan el-Jalili y las iglesias más antiguas del país.
- El templo de Karnak y el templo de Luxor, unidos por la avenida de las Esfinges.
- El Valle de los Reyes y el templo de Hatshepsut, en la orilla oeste de Luxor.
- Edfu y Kom Ombo, los dos templos de parada del crucero.
- La isla Filé y los pueblos nubios de Asuán.
- El templo de Abu Simbel, excavado por Ramsés II y trasladado piedra a piedra en los años sesenta para salvarlo del lago Nasser.
- El mar Rojo, con los mejores arrecifes accesibles del planeta en Ras Mohammed, Tirán y Elphinstone.
Y el crucero por el Nilo, que no es un desplazamiento sino una parte del viaje en sí misma: tres o cuatro noches navegando entre Luxor y Asuán, con los templos junto al amarre y el paisaje cambiando desde la cubierta.
Tienes la lista completa en qué ver en Egipto, y los planes que no son monumentos en actividades en Egipto.
Consejos prácticos
- Calzado cerrado y cómodo. Se camina sobre arena, grava y piedra suelta, y las sandalias acaban siendo un suplicio.
- Sombrero, gafas y protección solar alta, incluso en invierno. En el desierto no hay sombra en ninguna parte.
- Un pañuelo grande resuelve el sol, el polvo y la entrada a una mezquita.
- Efectivo en billetes pequeños, repartido en dos sitios distintos.
- Una tarjeta SIM local en el aeropuerto: es barata, y tener datos cambia mucho la logística.
- Regatea sin agobio en los bazares. Es un juego social, no un conflicto, y siempre puedes decir que no y marcharte.
- Pregunta antes de fotografiar a personas, y no fotografíes instalaciones militares, puentes ni edificios oficiales.
- Muchos monumentos cobran aparte el permiso de fotografía, y algunos la prohíben por completo.
- Lleva una botella reutilizable y rellénala con garrafas grandes en el hotel: reduces plástico sin arriesgar el estómago.
- Aprende cuatro palabras. Shukran, gracias; salam aleikum, hola; la shukran, no gracias. Abren muchas puertas.
En resumen
Egipto es uno de esos destinos que no defraudan, pero sí sorprenden: hay más país del que cabe en la postal, y conviene llegar con el viaje pensado. Elige las fechas fuera del verano si vas al valle del Nilo, resuelve el visado antes de salir, lleva efectivo, no bebas agua del grifo y no intentes verlo todo en una semana.
Hecho eso, lo demás va solo. Pocos sitios quedan tan grabados como la primera mañana en la meseta de Guiza, la sala hipóstila de Karnak vista desde abajo o el atardecer sobre el Nilo desde la cubierta de un barco.

