Egipto recibe cada año a millones de viajeros y casi todos vienen por lo mismo: las pirámides. Luego descubren que el país da para bastante más, y que la parte difícil no es encontrar qué ver sino decidir qué dejar fuera.
Esta guía es el mapa general: qué tipos de viaje se pueden hacer aquí, qué hay en cada zona y adónde ir para el detalle de cada cosa.

Los cinco Egiptos
Conviene pensarlo así, porque son viajes distintos y se pueden combinar.
| El Egipto faraónico | Guiza, Sacara, Luxor, Asuán, Abu Simbel. Es lo que trae a la mayoría y lo que ocupa el circuito clásico. |
| El Egipto medieval | El Cairo islámico y el copto: mezquitas, iglesias, bazares y una ciudad viva de mil cuatrocientos años. |
| El mar Rojo | Algunos de los mejores arrecifes del planeta, con buceo, esnórquel y kitesurf todo el año. |
| El desierto | El Desierto Blanco, el oasis de Siwa, el Fayum, las dunas y los cielos nocturnos. |
| El Nilo | Navegar, que en Egipto no es un desplazamiento sino una manera de viajar. |
Un viaje de una semana cubre bien el primero. Con diez u once días entran dos. Lo tienes desarrollado en la guía para visitar Egipto.
El Cairo y Guiza
La mayor aglomeración urbana de África y del mundo árabe: unos diez millones de habitantes dentro del municipio y más de veinte en el área metropolitana. Es caótica, ruidosa y agotadora, y es también una de las ciudades más interesantes que existen.
- Las pirámides de Guiza y la Esfinge, con la Gran Pirámide de Keops, la única de las siete maravillas antiguas que sigue en pie.
- El Gran Museo Egipcio, junto a la meseta, con el ajuar completo de Tutankamón, y el Museo Egipcio de Tahrir, el clásico.
- Sacara y Dahshur, con la pirámide escalonada de Zoser y las dos de Seneferu.
- La ciudadela de Saladino, del siglo XII, con la mezquita de alabastro de Muhammad Ali y la mejor vista de la ciudad.
- El Cairo islámico, con la calle Al-Muizz, Ibn Tulun, Al-Azhar y el bazar de Jan el-Jalili.
- El Cairo copto, con la Iglesia Colgante y la sinagoga Ben Ezra.
Todo, ordenado por jornadas, en qué ver en El Cairo, y las zonas donde conviene dormir en dónde alojarse en El Cairo.
Luxor
La antigua Tebas, capital de Egipto durante el Imperio Nuevo, y la mayor concentración de monumentos faraónicos del mundo. El río parte la ciudad en dos y la visita se organiza igual.
En la orilla este, la de los vivos, están el templo de Karnak, con su sala hipóstila de ciento treinta y cuatro columnas, y el templo de Luxor, de doscientos sesenta metros, con una mezquita medieval suspendida dentro de su patio. Están unidos por la avenida de las Esfinges.
En la orilla oeste, la de los muertos, el Valle de los Reyes, con las tumbas de los faraones de las dinastías XVIII, XIX y XX; el Valle de las Reinas; el templo de Hatshepsut y los Colosos de Memnón.
Es también donde se hace el vuelo en globo al amanecer, que solo existe aquí. Lo tienes todo en qué ver en Luxor.
Asuán y Abu Simbel
La ciudad más tranquila y más bonita del valle, en la frontera de Nubia, con el Nilo lleno de islas de granito y falucas.
- El templo de File, dedicado a Isis y trasladado entero a la isla de Agilkia para salvarlo del agua. Fue el último templo del antiguo Egipto en funcionamiento.
- La presa alta, construida entre 1960 y 1970, y el lago Nasser.
- La isla Elefantina, con las ruinas de la antigua Abu y los pueblos nubios.
- El obelisco inacabado, todavía unido a la roca de la cantera, con las marcas de las herramientas a la vista.
- Una faluca al atardecer, que es la mejor hora del día aquí.
Más en qué ver en Asuán.
Abu Simbel
A tres horas de carretera hacia el sur, casi en la frontera con Sudán. Dos templos excavados en la roca por Ramsés II en el siglo XIII a.C.: el grande, con cuatro colosos de veinte metros en la fachada, y el pequeño, dedicado a Hathor y a la reina Nefertari.
Su historia moderna iguala a la antigua. En los años sesenta, el embalse de la presa iba a sumergirlos, así que se cortaron en más de mil bloques y se reconstruyeron sesenta y cinco metros más arriba, sobre una colina artificial de hormigón.
Dentro, la gran sala está decorada con la batalla de Qadesh contra los hititas, el combate del que se conservan los relatos tácticos más detallados de la Edad del Bronce y que terminó, años después, en el primer tratado de paz escrito que se conoce.
Dos veces al año, el 22 de febrero y el 22 de octubre, el sol entra por la puerta y recorre los sesenta metros del eje hasta iluminar el fondo del santuario, donde alcanza a tres de las cuatro estatuas sentadas y deja en sombra a Ptah, dios de lo subterráneo. Antes del traslado ocurría un día antes en cada caso.
Todo sobre el conjunto, en el templo de Abu Simbel.

El crucero por el Nilo
Tres o cuatro noches entre Luxor y Asuán, con los templos junto al amarre y las horas de en medio en cubierta. Se deshace la maleta una vez y el paisaje va cambiando solo.
Las paradas clásicas son Edfu, con el templo de Horus, el mejor conservado de Egipto —construido entre el 237 y el 57 a.C., con un pilono de treinta y seis metros—, y Kom Ombo, el único templo doble del país, a cien metros del muelle.
La alternativa más tranquila es la dahabiya, un velero de seis a doce camarotes que navega despacio y con muchísima menos gente.
El mar Rojo
La otra mitad del país, y la que muchos viajeros culturales se pierden. Visibilidad altísima, agua templada todo el año y una densidad de coral difícil de igualar.
- Ras Mohammed, en la punta del Sinaí, parque nacional y probablemente el mejor punto de buceo accesible de Egipto.
- El estrecho de Tirán y el Blue Hole de Dahab.
- Elphinstone, frente a Marsa Alam, con tiburones oceánicos.
- El pecio del Thistlegorm, un carguero británico hundido en 1941 con motos y camiones todavía en las bodegas.
- Abu Dabbab, para nadar con tortugas verdes.
Las bases son Hurgada, El Gouna, Sharm el-Sheij, Dahab y Marsa Alam. Si no buceas, muchos hoteles tienen arrecife accesible desde la orilla con solo unas gafas.
El desierto
El noventa y cinco por ciento del país, y casi nadie va.
- El Desierto Blanco, a cinco horas de El Cairo, con formaciones de creta esculpidas por el viento y noches de acampada bajo un cielo sin una sola luz artificial.
- Siwa, el oasis más remoto, junto a la frontera libia, con lengua bereber propia, lagos salados y el oráculo que consultó Alejandro Magno.
- El Fayum y el Wadi el-Hitan, el «valle de las ballenas», Patrimonio Mundial por sus esqueletos fósiles de cetáceos en pleno desierto.
- El Sinaí, con el ascenso nocturno al monte Moisés y el monasterio de Santa Catalina, en funcionamiento desde el siglo VI.
Y lo que no son monumentos
- Comer. Koshari, ful, ta’ameya, molojía y una repostería excelente. Lo tienes en qué comer en Egipto.
- Los bazares. Cobre, alabastro, especias, algodón y papiro, con regateo incluido. Qué comprar y cómo, en compras en Egipto.
- Egipto de noche, con los espectáculos de luz y sonido, los templos iluminados y los cruceros con cena por el tramo urbano del Nilo. En Egipto de noche.
- Las actividades: globo, faluca, camello, quad, kitesurf y observación de aves, reunidas en actividades en Egipto.
- Una luna de miel, que aquí funciona sorprendentemente bien combinando crucero y mar Rojo: luna de miel en Egipto.
Lo práctico
- Cuándo ir. De octubre a abril. En verano, Luxor y Asuán superan los 45 °C.
- Visado. Se tramita por internet antes de salir o se compra a la llegada, en el aeropuerto. El pasaporte necesita seis meses de validez.
- Dinero. Efectivo para casi todo lo pequeño. Cambia en Egipto, no en España, y pide billetes pequeños.
- Propinas. Son constantes y forman parte del funcionamiento del país. Cuánto y a quién, en propinas en Egipto.
- Agua. Embotellada siempre, también para lavarse los dientes.
- Ropa. Calzado cerrado, hombros y rodillas cubiertos en lugares de culto, y abrigo para las noches de invierno y de desierto.
- Seguro de viaje con cobertura médica: la sanidad no es gratuita para el turista.
Cómo organizarlo
Las tres fórmulas funcionan y la elección depende de cuánto quieras gestionar tú.
El circuito organizado resuelve traslados, vuelos internos, entradas y guía, que en Egipto marca una diferencia grande: sin alguien que lea los relieves, un templo se queda en piedras bonitas. El viaje por libre da flexibilidad y suele salir más barato, a cambio de negociar mucho más. Y la fórmula mixta, que es la que mejor resultado da a la mayoría: vuelos y hoteles por tu cuenta, y las excursiones y el crucero con una agencia local.
Nuestros circuitos, todos con guía en español, están aquí:
- Viaje a Egipto 7 días: El Cairo con crucero por el Nilo
- Egipto 8 días: El Cairo y 3 noches de crucero en tren
- Egipto 8 días todo incluido con Abu Simbel
- Egipto 10 días: El Cairo, crucero y Hurgada
- Egipto en 12 días con el oasis de Bahariya
- Todos nuestros viajes todo incluido
En resumen
Egipto no es un destino de una sola cosa. Se puede venir a ver templos, a bucear, a navegar o a dormir en el desierto, y lo razonable es mezclar al menos dos de esas cosas, porque alternar esfuerzo y descanso cambia por completo la sensación del viaje.
El error más común es querer verlo todo en una semana. El segundo es no dejar ni una tarde libre: en Egipto, los mejores momentos suelen ser los que no estaban en el programa.

